El tema del POT nuevamente está en la agenda pública en gran parte del territorio colombiano, en algunos municipios por la revisión obligada que surge del terremoto, en otras por el vencimiento de plazos contemplados en el mismo instrumento, por lo cual es conveniente hacer algunas consideraciones sobre la materia, teniendo en cuenta el caso de Popayán. Todos los POT de la primera generación fracasaron en el país por un conjunto de motivos, más de una decena, lo cual se aceptó porque el Colombia estaba viviendo el período de aprendizaje; pero lo grave es que en la segunda generación se cometieron casi los mismos errores y ahora, cuando ya van para la tercera generación, parece que siguen en las mismas.
Existen varios enfoque sobre el ordenamiento territorial, casi todos propuestos en los años ochenta, como efecto del surgimiento de la Nueva Geografía, en época de los cambios paradigmáticos derivados de la postmodernidad; por lo cual, es necesario iniciar la mirada, en el enfoque que establece la Ley 388 de 1997, la que en su artículo 5, determina que este asunto de administración pública territorial, se refiere a la adecuación del espacio y el territorio a los requerimientos que presentan sobre esta materia, las estrategias de desarrollo económico y social. Por ello, para diseñar un modelo de ocupación del territorio y con ello sustentar el POT, primero y como requisito, deben estar formuladas las susodichas estrategias y acompañadas con la definición de sus requerimientos en materia de espacio y territorio. Por supuesto, para formular estrategias, es necesario tener claridad sobre el punto objetivo en el horizonte, hacia donde se orientan las trayectorias económicas y sociales.
Las preguntas obligadas en la reflexión, son entonces: ¿está definida la visión territorial de largo plazo o sea construida con claridad la imagen del municipio que los actores territoriales quieren en el horizonte?? ¿Están trazadas las estrategias económicas y sociales para llegar a esa visión territorial definida?? ¿Están identificados los requerimientos de espacio y territorio que las estrategias de largo plazo presentan para su viabilidad??
Si las respuestas a estas preguntas existen, entonces hay claridad en el modelo de ocupación del territorio que hace parte del componente general del POT. Caso contrario, será un plan en abstracto, formulado en el aire, que no obedece a nada y nuevamente sus resultados serán de dudoso alcance ya que no se ajustan a la esencia del POT.