lunes, 18 de mayo de 2026

LAS EPS SON PARÁSITOS QUE SOBRAN EN EL SISTEMA

Por allá en época de la Ley 10 de 1990, se presentaba una disyuntiva para la arquitectura del sistema público del servicio de salud, entre la universalidad y el aseguramiento, cuando la citada ley, en su artículo 3, había decretado la universalidad como principio básico, pero ya estaba entronizado en Colombia el modelo neoliberal, cuyo compromiso había suscrito Rudolf Hommes en noviembre de 1989, así que dos años después, se cambia el esquema y mediante la ley 100 de 1993, se adopta el aseguramiento como patrón esencial del sistema, al típico corte del enfoque neoliberal para regular las políticas sociales. 

Al principio, el sistema de las EPS se concibió bajo el marco del aseguramiento y estas entidades como aseguradoras; pero más adelante se desvirtuó el esquema por motivos financieros y el pago de las cotizaciones mensuales pasaron de ser una prima de aseguramiento, a un pago parafiscal que afecta cada centavo que el afiliado recibe y que da lugar a la correspondiente obligación de pagar a la EPS. 

Pero hoy todo ha cambiado, tanto, que las EPS se convirtieron en un elemento innecesario en el conjunto sistémico, que se come alto porcentaje de los recursos que circulan en el engranaje, pero que no aportan ningún valor agregado a la cadena de construcción del valor público, pero en cambio se comen un alto porcentaje de los recursos de financiamiento.

Loa actores principales son dos: las IPS y las ESE que en conjunto son los que atienden la enfermedad, por una parte, y la ADRES, organismo que administra los recursos financieros necesarios para la operación del sistema, por otra parte. A estos dos se les suman las redes de servicios básicos como los centros de diagnóstico y laboratorios clínicos y otros proveedores de insumos y logística, necesarios para el cumplimiento de las funciones básicas de atención, como son los proveedores de medicamentos. Entonces, ¿de qué sirven la EPS?? 

Aprovechando la tecnología digital existente, con la dotación de software y hardware, con todas las plataformas y sistemas electrónicos que circulan por la nube, bien podría, el usuario, afiliarse a la ADRES, que es quien maneja la plata, acudir a las IPS libremente, a la que guste, en busca del servicio; y con la orden del médico, acudir a las redes de suministro de fármacos, de servicios de diagnóstico o de laboratorios, según el caso, quienes pasarían las cuentas de cobro directamente a la ADRES para el respectivo pago. Así mismo las IPS y ESE, cobrarían directamente al fondo administrador financiero.

Viendo así la operación del engranaje, que solo podría funcionar a partir de la tecnología digital, surge el interrogante sobre el papel de las entidades promotoras de salud, que, en este caso hipotético, hace que las EPS son parásitos que sobran en el sistema.