domingo, 2 de febrero de 2025

EL CONFLICTO COLOMBIA-USA

El escándalo de los últimos días es de carácter internacional y se refiere a las posturas encontradas de los gobiernos de Colombia y Estados Unidos, que la prensa letrina ha magnificado mostrándolo como un caso de altas proporciones en las relaciones internacionales, cosa no es de tal magnitud. El gobierno colombiano dijo que la repatriación fuera con dignidad y así se está haciendo; en ningún momento se negó a recibir a los deportados, solo dijo, que viajaran dignamente y USA aceptó. Pero la gran prensa colombiana, cuya misión social es la de atacar el gobierno progresista por sí o por no, ha seguido atizando el fuego y tratando de imputar al presidente de Colombia la culpabilidad de las medidas que viene tomando el gobierno de USA en sus relaciones internacionales y que se refieren a todos los países, no solamente a Colombia. 

Desde el año pasado, la prensa internacional viene informando sobre la crisis social, económica y fiscal que sufre el país del norte, la cual se venía manifestando con migraciones internas, empobrecimiento de la clase media, alta inflación, debilitamiento del aparato productivo interno, quiebra de bancos, desbalance en la balanza comercial a favor de China, elevada deuda pública y déficit fiscal. Por supuesto, todos estos son efectos del desgaste del modelo neoliberal, cuya matriz está en ese país, y por lo tanto es allá donde comienza el derrumbe; pero el nuevo gobierno de Trump, atribuye los motivos a otros fenómenos señalando la causa a “errores” del gobierno Biden. Para Trump, las causas principales son los migrantes y la China.

El gobierno de Trump ha adoptado medidas de política fiscal y política comercial, como salida para mejorar su situación; entre las que se encuentran, la elevación de aranceles para mejorar sus ingresos fiscales, disminuir el déficit de la balanza comercial y reactivar el aparato productivo interno. Está tomando medidas para bajar el gasto público mediante obligar a otros países a subir el gasto militar, recortar la nómina de servidores públicos federales, y racionalizar el gasto en cooperación internacional o ayuda a otros países, entre otras, para disminuir el déficit fiscal y, de paso, bajar el ritmo de la deuda pública que ya se le ha hecho impagable a ese gobierno. Para el problema social, ha adoptado una política de repatriación masiva de inmigrantes y control al tráfico de drogas, para bajar la presión sobre el gasto en bienestar social y servicios públicos. Pero la prensa colombiana, que actúa como parlante de las élites del poder tradicional, dice que la culpa es de Petro. 

Por supuesto que el diagnóstico del gobierno Trump es equivocado. Se ha dejado llevar más por las posturas ideológicas supremacistas de los grupos que lo llevaron al poder, que, por los análisis objetivos y técnicos de la sociología, las relaciones internacionales y la economía. 

La elevación de aranceles no disminuye automáticamente el ingreso de mercancía extrajera al mercado interno estadounidense, ya que depende de la elasticidad precio de cada producto; donde los productos inelásticos, no se verán muy afectados; de otro lado, el desabastecimiento interno por baja de las importaciones, impulsará hacia arriba el índice de precios y la inflación, que ha sido el dolor de cabeza de la FED durante los últimos años; seguirá hacia arriba con gran impacto en los capitalistas rentistas o especuladores del dinero agrupados en la rosca del globalismo que manejó el gobierno durante cuatro décadas y, además, la masa de consumidores también reaccionará en su contra por el impacto en los bienes de consumo, lo cual levará a la baja en las ventas de las poderosas cadenas de comercio detallista. 

Independientemente de lo que Petro diga o no diga, el asunto para el gobierno Trump es complicado; porque la imposición de los supremacistas contra los latinos, creará escases de mano obra de alta productividad, como ha sido la de los inmigrantes desde hace más de un siglo; y la de los ilegales, que suministran mano de obra de bajo costo que eleva la competitividad global del aparato productivo gringo, también caerá. Además, Colombia y los demás países afectados, bien pueden tomar medidas fiscales, también exonerando de tributos a los productos exportables hacia USA, para que la elevación del arancel allá, no altere significativamente los precios finales; y los empresarios de acá, no se verán afectados en sus exportaciones. Quiere decir, que los beneficios para el fisco de allá, serán cubiertos por el fisco de acá, como siempre ha ocurrido en las relaciones colonialistas del Norte-Sur. 

Pero lo más grave para Trump y para USA en general, es la agudización dialéctica de las contradicciones internas, entre los globalistas y la elite de las Big Tech, que los analistas internacionales han catalogado como el fin del neoliberalismo y la imposición del Tecnofeudalismo. Los globalistas, liderados por la FED y agrupados en los grandes fondos de inversión como Black Rock, Vanguard y otros, no se quedarán de brazos cruzados y dando pataleadas de ahogados para sostener el modelo neoliberal, desplegarán acciones de neutralización contra las medidas de Trump. Si El gobierno tiene en su rosca a Google, Amazon, Apple, Meta y Microsoft, los globalistas tienen Larry Fink, con su combo de Soros, Morgan, Lehman, Goldman, Rockefeller y demás artistas que han controlado el mundo global durante cuarenta años. Además, el desplome neoliberal tiene afectado a sus socios de la Unión Europea, y los rivales tecnológicos de China han puesto en jaque a los del Big Tech, de tal manera que no es cierto que exista el conflicto Colombia-USA.     

  

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