lunes, 25 de noviembre de 2024

DESPETRIZACION DEL PROGRESISMO

 La cultura política colombiana, desde los orígenes de la república, se ha caracterizado por el caudillismo y el aglutinamiento de las masas al rededor del nombre de una persona, como fue la época del bolivarismo y el santanderismo, y así ha sucedido durante más de dos siglos. El proyecto político y la plataforma ideológica pasan a segundo plano y muchas veces, ni siquiera se difunden públicamente las ideas y propuestas que contienen las luchas de los personajes. El debate político se reduce a los ataques personales.

Hoy, en el tercer decenio del Siglo XXI, igualmente vemos que la llamada polarización política gira en torno a dos nombres de personas, a quienes le apuntan los ataques y las defensas de contrincantes y seguidores, cuando en el trasfondo, lo que se encierra es una confrontación de dos modelos económicos precisos, acompañados de tipos de Estado con sus propias particularidades. Por un lado, el modelo neoliberal que en el país lleva ya cerca de cuarenta años causando estragos lamentables, y por otro lado el modelo Progresista que se pretende instaurar sobre la base de un enfoque de tipo social y humano. El primero con un tipo de Estado sustentado en el enfoque financierista convertido en un simple deudor de los especuladores internacionales del dinero y victima del mercado de capitales y el segundo con un tipo de Estado sustentado en el humanismo con el rol esencial de convertirse en el mecanismo que propicie mejor justicia social.

El modelo neoliberal, cuyo núcleo de generación de riqueza y acumulación es el mercado de capitales donde navegan los rentistas con sus operaciones especulativas, hoy está sometido a lo que algunos economistas han llamado el Tecnofeudalismo, donde los agentes de la economía están esclavizados de la nube, con sus plataformas tecnológicas que navegan en el ciberespacio, y que han convertido a la nube en el núcleo de generación de ingresos rentísticos, cuyos beneficiarios son los gigantes tecnológicos que llaman las “big tech”.Es decir, el neoliberalismo, que por sus mismas contradicciones dialéctica está en proceso de consumación, a partir de la pandemia para acá tiene un factor externo que está acelerando su desenlace fatal.

El fenómeno golpea con más fuerza en los países de mayor concentración económica y poder como es el caso de Estados Unidos, de modo que a Latinoamérica llega el consabido coletazo, cuyos efectos son aun impredecibles. Pero en todo caso, es necesario considerar el alistamiento general para afrontar los golpes que la economía global produzca. Por ello el Progresismo, que propone un modelo privilegiando el aparato productivo por encima del rentismo, un Estado responsable con el manejo de los bienes públicos, un régimen político basado en la democracia participativa, un ordenamiento territorial montado sobre la descentralización política, una estructura de financiamiento del Estado alejada de la deuda pública y concentrada más en los impuesto progresivos directos y una política social alejada del financierismo para concentrar los propósitos en el humanismo, no puede estar a la sombra del nombre de una sola persona, así sea tan brillante y experto como quien hoy ocupa la presidencia del país.

El Progresismo debe sembrarse sobre el proyecto político de cambio independientemente de los nombres de las personas que han iniciado el proceso y que han permitido adelantar la etapa de aprendizaje que muchas enseñanzas deja, como todo proceso histórico. El primer gobierno del cambio es una experiencia que ha permitido el conocimiento de los avatares de la política nacional y con ello la posibilidad de aplicar los ajustes y correcciones a los errores que normalmente se producen en el comienzo de cualquier empresa social, por lo cual hoy es conveniente sacar la conclusión de que es necesario entrar en la despetrización del Progresismo. 

viernes, 8 de noviembre de 2024

LOS EFECTOS DE LA COP16

La noticia de esta semana fue la realización en Cali de la Conferencia de las Partes (COP), que es el órgano rector del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB), un tratado internacional adoptado en la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro en 1992, cuya reunión se realiza cada dos años para establecer agendas, compromisos y marcos de acción orientados a la conservación de la diversidad biológica y darle un uso sostenible a la biodiversidad. No obstante, en los 32 años transcurridos, la situación de la biodiversidad y del medio ambiente en general, ha empeorado, según las opiniones de los investigadores y expertos. Es decir, parece que la creación de la Conferencia y las reuniones bianuales, poco han servido a la realidad.

Pero no es de extrañarse, como tampoco se extrañará, que después de la realizada en Cali las cosas sigan igual; pues los fenómenos de deterioro ambiental no ocurren por falta de voluntad de los actores, sino por las estructuras socioeconómicas que imperan en los países y que hoy están sometidas a las fuerzas globales y a las elites de poder mundial, cuyas decisiones se imponen al resto del planeta. Con el agravante de que los centros de poder político están en conflicto, inclusive militar, como se puede ver con los temas del BRICS y las guerras en Europa y el Medio Oriente.

Mientras el sistema neoliberal, basado en el capitalismo rentista, que destruye el aparato productivo, somete las finanzas de los Estados a ser esclavos de la deuda y se acompañe con la ideología de la postmodernidad que propicia la descomposición social y la pérdida de la dignidad humana, las tendencias contra la naturaleza y con ello la biodiversidad, no van a disminuir, sino que, por el contrario, se manifestará el agravamiento de los impactos contra el medio ambiente.

Algunos analistas advirtieron con anterioridad que, si la reunión Cali no tocaba el tema del Estilo de Desarrollo, el concepto que surgió en los años ochenta como resultado de un proyecto de la CEPAL, el evento quedaba siendo una botada de corriente internacional, de modo que desde el punto de vista turístico y los beneficios para la ciudad, ha sido un éxito rotundo; pero para la biodiversidad no quedan resultados significativos en los efectos de la COP16.

miércoles, 6 de noviembre de 2024

EL PÉNDULO ELECTORAL DE USA

Según los resultados electorales de Estados Unidos y sin mayor profundidad investigativa, se puede deducir que también allá está operando el péndulo latinoamericano, en la elección de presidente, el cual tendría la misma causa general común para todos los países occidentales y podríamos afirmar que el derrumbe del modelo neoliberal, que está avanzando paulatinamente, ya comienza a tener las consecuencias electorales en ese país, que es la cuna del neoliberalismo. 

El descontento que producen, el desempleo, la inflación y la descomposición social, se lo achacan a los demócratas y probablemente, también las guerras, donde ese país tiene metidas las narices. Por lógicas razones, la reacción del electorado se va en contra y apoyan al candidato contrario, en este caso al republicano, sin considerar las características y riesgos de las propuestas de gobierno; más aún, cuando el candidato ha imputado las causas de la situación generalizada, a factores que su programa de gobierno pretende corregir. 

A todo esto, súmele la motivación del supremacismo norteamericano, que ya es histórico y ha estado anclado en la idiosincrasia de los habitantes, que pudo haber reactivado el discurso contra los inmigrantes latinos y las mercancías chinas, que constituyen un llamado a fortalecer el sentimiento nacionalista y el afecto por su país. Algo similar a lo que realizó Hitler en Alemania de los años 30 del siglo pasado, cuando motivó al electorado invocando la crisis económica y el mal trato que le dieron a ese país posterior a la primera guerra mundial. 

Lo cierto es que los cuarenta años de neoliberalismo y los síntomas del desplome que actualmente se están presentando, a todo el mundo occidental afectan por igual, y en Estados Unidos es el comienzo, independientemente de que sean los demócratas o los republicanos quienes ejercen el poder; pero, la reacción de la ciudadanía se va en contra del gobierno de turno. Así que no debe extrañar si el próximo año, el descontento le apunte al gobierno republicano y la añoranza se exprese a favor de los demócratas. 

No son predecibles las consecuencias del programa de Trump, en cuando a las acciones en contra de fuerzas internacionales. China no se quedará de brazos cruzados si se aplican las acciones que el candidato ha expresado; no es predecible la reacción de la OTAN si cumple sus propuestas; Rusia también tiene sus propios movimientos, así que el gobierno de USA no está solo en el mundo, sino que hay otros actores que tienen sus propios movimientos. Los BRICS siguen avanzando y no hay certeza sobre el desempeño futuro del dólar.

Por ahora el futuro es incierto, por lo cual solo se puede observar el pasado y lo cierto es que el electorado de ese país castigó a Biden, a pesar de que sus políticas fueron de corte democrático y con un significativo sentido social; probablemente, porque la ideología gringa que tradicionalmente ha sido alimentada con un sentimiento de superioridad frente al mundo, se siente mejor representado con las posturas de Trump, razón por la cual el vaivén de las olas electorales esta vez cambio de bando, presentándose como en Latinoamérica, el péndulo electoral de USA. 

viernes, 11 de octubre de 2024

LA DECADENCIA DEL DERECHO

 El siglo pasado y hasta 1990, la imagen pública de los magistrados de las cortes del orden nacional, llamadas también Altas Cortes, era de gran magnitud moral y ética, porque lo que se sabía, es que, para llegar a esa dignidad, se necesitaba hacer una carrera exitosa en el campo del Derecho, colmada de productos intelectuales y demostraciones de sabiduría. Los magistrados eran juristas con altas dotes de dominio de la filosofía y la teoría del derecho, que acreditaban credibilidad y respeto, por sus méritos profesionales, independencia y dotación de conocimiento sobre la materia en la que prestaban el gran servicio a la sociedad. 

Pero los tiempos cambian y ya en el tercer decenio del Siglo XXI, la realidad histórica se presenta diferente. Algunos analistas, inclusive, afirman que el derecho administrativo es anacrónico y el derecho laboral también, porque ya no existen las condiciones de la época cuando se creó por allá en tiempo de Napoleón, para el primero, ni el sistema económico tiene las características del capitalismo clásico del siglo XIX, cuando surgieron los derechos laborales. Y para completar, el presidente hace pocos dijo en un discurso ante la Corte Constitucional, después de dictar una clase magistral de historia económica, que es necesario revisar la jurisdicción constitucional. También la descomposición social propiciada por el neoliberalismo y la ideología de la postmodernidad, ha dejado dudas sobre la pertinencia de la jurisdicción penal, frente a la realidad que hoy vive el mundo occidental globalizado y en deterioro moral.

Por supuesto que es totalmente normal en el derecho, como en cualquier ciencia, que debe ajustarse al devenir histórico siempre cambiante, el cual crea nuevos escenarios para la acción y requerimientos específicos que respondan a las nuevas realidades que aparecen. Pero lo que más llama la atención en las esferas académicas y círculos de pensamiento, es la perdida de imagen de quienes desempeñan el protagonismo en los escenarios del más alto nivel, porque de ellos depende la confianza y tranquilidad de la sociedad, de modo que se garantice la seguridad de los factores de convivencia en el seno del conglomerado humano. Hoy, se dice que los magistrados son simples leguleyos con título de abogado, que llegan al alto cargo, ya no por los méritos de sabiduría y producción intelectual en las materias del derecho, sino por mecanismos inescrupulosos faltos de ética pública y moral profesional, basados en palancas y servilismo frente a los jerarcas de la politiquería elitista, en lo que constituye una situación que bien puede llamarse la decadencia del derecho.  

martes, 1 de octubre de 2024

LA GLOBALIZACIÓN DE LA MANO DE OBRA

Desde sus orígenes hace tres siglos, la teoría económica ha dicho que los factores de la economía en un país son Tierra, Capital y Trabajo, de cuya combinación depende la construcción del desarrollo, que, para ellos, era el crecimiento de la economía, sin considerar los aspectos sociales y humanos, que hoy, se consideran propiamente, como el núcleo del desarrollo.  

La forma clásica del capital, en su época, era la acumulación vestida con medios físicos de producción, destacando las máquinas en manos de los agentes del capital, que eran los empresarios, con las cuales se conformaba la industria y este componente era clave para la construcción del desarrollo. Pero, ya en siglo XX, los capitalistas rentistas, a quienes Keynes llamó especuladores del dinero, cuya acumulación no es en medios físicos sino monetaria, después de medio siglo de lucha lograron la conquista del Poder de Estado y en los años ochenta propician profundos cambios en el andamiaje mundial de la economía.  

Aprovechando los avances tecnológicos de la microelectrónica, logran implantar el modelo de globalización rompiendo las fronteras económicas de los países y propugnando por la consolidación de un solo mercado universal. Por supuesto, lo que les interesaba era la globalización del capital, ya en esta época, no con carácter de medios físicos de producción sino puramente monetario, convirtiendo el dinero en una mercancía.

La globalización del factor capital fue montada por las elites del poder económico mundial para facilitar la circulación libre de los flujos monetarios por todo el mundo, buscando mayores ganancias como producto de la renta, utilizando mecanismos políticos e institucionales o sea a través de organismos de los Estados, con la aquiescencia de los gobiernos. Fue un fenómeno construido deliberadamente por la ley humana para beneficio de unos pocos grupos económicos.

Pero como la ley de la naturaleza casi siempre se sobrepone por encima de la ley humana, las cosas no se quedaron así, simplemente a gusto de los capitalistas especuladores. Los otros factores de la economía, regidos por la ley del mercado, buscaron el acomodo a las condiciones de la economía global. El factor Tierra no se puede globalizar mediante desplazamientos físicos en el mercado mundial; pero llegaron los capitales internacionales a cualquier lugar del mundo, a comprar extensiones de terreno en ultramar. En cambio, el factor mano de obra, este si puede desplazarse, también movido por la ley del mercado, y se produjo el flujo migratorio de un país a otro buscando mejores oportunidades laborales.

La teoría económica decía que un factor emigra de un país cuando hay abundancia y los precios que le pagan son bajos, por lo cual se desplaza a otro país donde haya escases y el factor se paga a un precio más elevado. Los países subdesarrollados o del sur, disponen de mucha masa laboral con salarios bajos, por lo cual la ley de la naturaleza impulsa por motivos de subsistencia y equilibrio en la conservación de la especie, hacia destinos en Europa y Norteamérica.

Hoy, el fenómeno ha alcanzado magnitudes preocupantes para los gobiernos de países receptores, como lo registran las noticias sobre hechos en Estados Unidos, España, Inglaterra, Francia y otros, donde la llegada de latinoamericanos y africanos ha ocasionado una gran presión de demanda de bienes y servicios públicos, que debe afrontar el gobierno. Las corrientes migratorias han alcanzado volúmenes inimaginables, hasta con efectos humanitarios de graves consecuencias, como se aprecia en el mar Mediterráneo y en el Tapón del Darién, todo porque por fuerza de la ley natural que está actuando sin intervención de los Estados, pero motivada por el rebusque, está propiciando la globalización de la mano de obra. 

miércoles, 11 de septiembre de 2024

A PROPÓSITO DE LA BIODIVERSIDAD

La biodiversidad se define simplemente según el diccionario de la RAE, como “la variedad de especies animales y vegetales en su medio ambiente”, llamada también diversidad biológica y hace referencia a la variedad de especies vivas; concepto que toma relevancia en 1986 a raíz de un evento académico realizado en Washington. La alta biodiversidad se refiere al elevado número de especies vivas en el ámbito de un territorio, lo cual está determinado por la dotación geográfica, pero su conservación muy ligada a los procesos de desarrollo.

El asunto comienza a tratarse a raíz de la introducción de la dimensión ambiental en la teoría del desarrollo, cuyos principios ya se habían considerado sin mayor trascendencia a finales del siglo XIX a raíz del debate entre Malthus y Condorcet  e igualmente a comienzos del siguiente siglo en los escritos del italiano Oriani , pero que tomó fuerza después de 1987 cuando se presentó ante el Secretario General de Las Naciones Unidas el informe “Nuestro Futuro Común” elaborado por la Comisión Mundial para el Medio Ambiente y el Desarrollo, luego de cuatro años de trabajo de evaluación del impacto del desarrollo sobre la naturaleza en el ámbito planetario, el cual es conocido también como el informe de la Comisión Brundthland o Informe Brundthland, en el que se dio el nacimiento a un concepto mayor y más complejo denominado el desarrollo sostenible o durable.

Ya antes, en 1972, había existido un punto de partida en la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Medio Humano llevada a cabo en Estocolmo, llamada también Primera Cumbre de La Tierra. El artículo 8 de la declaración final establece que hay una ligazón profunda entre desarrollo económico, desarrollo social y medio ambiente. En dicha conferencia se acordó un plan de acción para el Medio Humano e igualmente, la cuarta recomendación dio origen al Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).

El primer término acuñado después de la cumbre fue el de “Ecodesarrollo”, que se le atribuye al primer director del PNUMA, pero que fue profundizado por otros autores, concepto que se puede ver como la antesala del concepto de Desarrollo Sostenible. Según Valcárcel, el enfoque del Ecodesarrollo busca armonizar cinco dimensiones o criterios para hablar propiamente de desarrollo: 1) Pertinencia social y equidad de las soluciones: la finalidad del desarrollo es ética y social; 2) Prudencia ecológica; 3) Eficacia económica: asegurar la eficacia a criterios macro sociales y no sólo de rentabilidad macroeconómica; 4) Dimensión cultural: perseguir soluciones aceptables; 5) Dimensión territorial: producir nuevos equilibrios espaciales.

Siguiendo la lectura citada del profesor peruano, encontramos que más adelante se introduce otro concepto que también se refiere a la relación del desarrollo con el medio ambiente. Dice Valcárcel que la Fundación sueca Dag Hammarskjold en su Informe de 1975 que titula “Qué Hacer, Otro Desarrollo”, establece varios principios de lo que denominan “El Otro Desarrollo”. Esto principios son: 1) Es generado para la satisfacción de necesidades, comenzando con la erradicación de la pobreza; 2) Es endógeno y autónomo; 3) Está en armonía con el medio ambiente; y, 4) Está basado en transformaciones estructurales. Agrega el autor que “El Otro Desarrollo” surge a partir de la disconformidad de la población con lo que se le llama “la sociedad de consumo”, la que se suele calificar como “sobredesarrollo” y la desilusión con el enfoque de la modernización que señalábamos anteriormente. Se destaca que para los partidarios del “Otro Desarrollo” no hay un patrón universal de desarrollo, sino que éste difiere de una sociedad a otra y por supuesto, de un momento histórico a otro.

Un tercer término que aparece antes de la introducción del “desarrollo sostenible” es el de “desarrollo sostenido” que se deduce de la lectura de un documento público altamente difundido titulado "Estrategia mundial para la conservación" publicado en 1980 por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, el PNUMA y el World Wildlife Fund. En el documento se hace referencia a la necesidad de preservar los recursos vivos para un desarrollo sostenido, entendiéndose éste como el crecimiento económico que no vulnera los ecosistemas y que tiene un carácter permanente y de largo alcance.

Hasta que en 1987 aparece el Informe Brundthland que ya habla del Desarrollo Sostenible y lo define como "Un desarrollo que satisface las necesidades de la generación presente, sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras, para satisfacer sus propias necesidades". 

De ahí en adelante, el término se repite casi en forma mecánica, pero más como un sueño o un propósito que como un fenómeno real. La Ley 99 de 1993 en Colombia señala en su Artículo 3º “se entiende por desarrollo sostenible el que conduzca al crecimiento económico, a la elevación de la calidad de la vida y al bienestar social, sin agotar la base de recursos naturales renovables en que se sustenta, ni deteriorar el medio ambiente o el derecho de las generaciones futuras a utilizarlo para la satisfacción de sus propias necesidades” y en el Artículo 1º de la misma ley establece que “el proceso de desarrollo económico y social del país se orientará según los principios universales y del desarrollo sostenible contenidos en la Declaración de Rio de Janeiro de junio de 1992 sobre Medio Ambiente y Desarrollo”, ambas normas como simple retórica pero sin aplicación real.

En la cumbre de Rio de Janeiro en 1992, se utiliza un término diferente: el de “Desarrollo Sustentable”, que ya antes, en 1984, se había usado en Ginebra. La declaración de Río de Janeiro, firmada por representantes de 200 países, ampliamente difundida y que se puede consultar por muchos medios, dice que "Los países industrializados aportarán recursos financieros nuevos y adicionales a los países en desarrollo a fin de cubrir los gastos suplementarios ocasionados por las medidas que hubiera que tomar para hacer frente a los problemas del medio ambiente y para generar el desarrollo sustentable".

Con esto se ha abierto otro debate en torno a los conceptos de Desarrollo Sostenible y Desarrollo Sustentable. Se han hecho análisis desde el punto de vista lingüístico y conceptual, donde para algunos son lo mismo o idénticos y para otros son diferentes. El profesor Villamizar cita el análisis lingüístico de Alexis Márquez, quien llega a la conclusión de que ambos términos son lo mismo. Pero él considera que conceptualmente son diferentes y señala que “Desarrollo sostenible es aquel tipo de desarrollo que se da en una nación que puede mantener o sostener el equilibrio en la parte social, económica y ambiental y desarrollo sustentable es el tipo (de) desarrollo que genera una mejor calidad de vida, sin dejar que el consumismo afecte las generaciones futuras”. Igualmente, desde la CEPAL se consideró que ambos conceptos son lo mismo según se deduce del siguiente texto: “Las contradicciones expuestas con relación al concepto de desarrollo han llevado a utilizar en forma dominante en el mundo un concepto calificado con mucha frecuencia como difuso y contradictorio: el desarrollo sostenible o sustentable. Se le acepta porque, inconsciente o conscientemente, deja en la penumbra las numerosas interrogantes y contradicciones derivadas del tránsito abstracción–concreción de las definiciones sobre desarrollo”.

Para Villamizar, el desarrollo sostenible lo único que hace es mantener la línea de estándares permitida, mientras que el sustentable es aquel que crea o genera una mejor calidad de vida.

Desarrollo Sostenible es el término que se le da al equilibrio en el manejo del planeta en tres ámbitos: ambiental, social y económico, teniendo en cuenta que, ningún recurso renovable se debe utilizar a un ritmo superior al de su producción, ningún contaminante se debe generar a un ritmo superior al que pueda ser reciclado, neutralizado o absorbido por el ambiente y ningún recurso no renovable se debe aprovechar a mayor velocidad de la necesaria para sustituirlo por un recurso renovable utilizado de manera sostenible.

Mientras que el Desarrollo Sustentable es un proceso integral que exige a los distintos actores de la sociedad compromisos y responsabilidades al aplicar mecanismos económicos, políticos, ambientales y sociales, así como en los patrones de consumo que determinan la calidad de vida. El Desarrollo Sustentable requiere manejar los recursos naturales, humanos, sociales, económicos y tecnológicos, con el fin de alcanzar una mejor calidad de vida para la población y, al mismo tiempo, velar porque los patrones de consumo actual no afecten el bienestar de las generaciones futuras.

En los años ochenta también, surge otra corriente de pensamiento estrechamente relacionada con el tema ambiental, que introduce una contribución muy importante para crearle un “género” a la “especie” que ya se ha comentado en renglones anteriores.

Entre 1978 y 1980 se desarrolló un proyecto en la CEPAL denominado “Estilos de desarrollo y medio ambiente en la América Latina”, considerado muy importante en el pensamiento de la región, el cual se orientó al análisis de la relación del desarrollo con el medio ambiente. Este proyecto definió los lineamientos de las asesorías a los países de la región en los temas relacionados con dichas materias.

De los textos se deduce que el propósito de los investigadores de la CEPAL no era el de definir un género para la especie del desarrollo sostenible, sino que a finales de los años setenta se había creado interrogantes acerca de que, después de tres decenios de avanzar en la teoría del desarrollo y realizar esfuerzos en esta misma dirección, aún seguían existiendo diferencias en los niveles de desarrollo de los países. Dice un documento de la CEPAL que “En el decenio de los sesenta, en América Latina surgió una manifiesta disconformidad porque no se alcanzaba el objetivo del desarrollo de lograr niveles de ingreso, patrones de consumo y estructuras económicas similares a los países capitalistas desarrollados (Villamil, 1980). En especial, había descontento porque no se vertía en calidad de vida los logros del crecimiento económico.” Y a raíz de esto, dos de los investigadores (Pinto y Graciarena), “señalaron la necesidad de la utilización del concepto de estilo de desarrollo para poder captar mejor las diferencias entre países y poder así llegar a recomendaciones más apropiadas para modificar los patrones vigentes de desarrollo”

Como todo concepto nuevo, éste abre las puertas a un gran debate y a la posibilidad de complementarle aspectos y dar virajes en su interpretación y utilización; más cuando el propósito de explicar los fenómenos reales del desarrollo desigual de las nacionales se realizaba considerando la dimensión ambiental. Otros autores realizaron aportes e interpretaciones a los planeamientos iniciales y de la misma manera, podemos realizar algunas deducciones y sacar conclusiones que nos permiten precisar la conceptualización para aplicarla con fines prácticos.

En el libro “Estilos de desarrollo y medio ambiente en América Latina”, se encuentran los siguientes textos:

“Según las definiciones más satisfactorias para nuestros fines, un estilo de desarrollo constituye “la manera en que dentro de un determinado sistema se organizan y asignan los recursos humanos y materiales con objeto de resolver los interrogantes sobre qué, para quienes y cómo producir los bienes y servicios”, o “la modalidad concreta y dinámica adoptada por un sistema en un ámbito definido y en un momento histórico determinado” (Osvaldo Sunkel, pag. 25).

El concepto de estilo de desarrollo “obedece a cierta disconformidad con la definición del desarrollo, concebido como un proceso homogéneo con etapas predeterminadas y cuyo objetivo es alcanzar niveles de ingreso, patrones de consumo y estructuras económicas similares a las de los países capitalistas industrializados. Se pensaba que la utilización del concepto de estilos permitiría captar mejor las diferencias entre países y poder así llegar a recomendaciones más apropiadas para modificar los patrones vigentes de desarrollo” (José Villamil, pag. 91).

Pero quien ha sido más claro en sus apreciaciones ha sido Anibal Pinto cuyo artículo fue publicado en la Revista de la CEPAL del primer semestre de 1976 y posteriormente en la Revista de la CEPAL Nº 96 de diciembre de 2008.

Pinto reconoce la definición de Graciarena ya citada por Sunkel, que dice que estilo de desarrollo es “la modalidad concreta y dinámica adoptada por un sistema en un ámbito definido y en un momento histórico determinado”. Pero para los fines de nuestro análisis, tomamos la del mismo autor que dice: “Desde un ángulo económico estricto podría entenderse por estilo de desarrollo la manera en que dentro de un determinado sistema se organizan y asignan los recursos humanos y materiales con el objeto de resolver los interrogantes sobre qué, para quiénes y cómo producir los bienes y servicios”

Pinto reconoce como sistema económico solo dos opciones: el Capitalismo y el Socialismo, cada uno con su propio mecanismo de funcionamiento: el primero con el mercado y el segundo con la planificación central.

En la definición más elemental, el sistema económico es el mecanismo que articula las interacciones de los procesos de producción, distribución y consumo, procesos estos que se realizan dentro de sus correspondientes estructuras, o sea dentro de la estructura de producción, la estructura de distribución y la estructura de consumo. La sociedad establece el sistema con el propósito de garantizar el suministro de los bienes y servicios necesarios para la conservación de la especie humana, el cual, por su carácter sistémico, es un conjunto dinámico que, como todo sistema, conlleva un mecanismo de funcionamiento.

De las diferentes apreciaciones que los autores han realizados sobre el sistema económico, se deduce que el mecanismo de funcionamiento del sistema se localiza en la estructura de distribución imprimiéndole la dinámica que todo sistema tiene. En el sistema capitalista el mecanismo de funcionamiento es el mercado y en el sistema socialista el mecanismo de funcionamiento es la planificación central.

De otro lado, el concepto de Pinto sobre el Estilo de Desarrollo nos evoca dos autores suficientemente conocidos: Paul Samuelson y Carlos Marx. 

Samuelson en su obra Curso de Economía Moderna  dice que toda sociedad ya sea comunista o capitalista, se enfrenta “de un modo u otro, con tres problemas económicos fundamentales y relacionados entre sí” 1º) Qué bienes se van a producir y en qué cantidades, es decir cuántas y cuáles mercancías entre las muchas posibles; 2º) Cómo se van a producir, o sea por quién y con qué medios y técnica y 3º) Para quién se van a producir, es decir, quién va a disfrutar de los bienes y productos obtenidos; y complementa diciendo que “Los problemas de qué, cómo y para quién se ha de producir no constituirían ninguna dificultad si los recursos fuesen ilimitados, si se pudiesen producir infinitas cantidades de cada producto y si las necesidades humanas estuviesen totalmente satisfechas, no importando entonces que se fabricase demasiada cantidad de una determinada cosa, ni que el trabajo y los materiales se combinases o no adecuadamente.” 

Por su parte, la teoría del Materialismo Histórico de origen marxista, nos lleva al concepto de “Modo de Producción”, que se refiere a la forma “en que se organiza la actividad económica en una sociedad, es decir, la producción de bienes y servicios, su distribución y consumo entre sus miembros para satisfacer sus necesidades.”

Autores estudiosos de Marx como Athusser y Harnecker conciben el Modo de Producción como una estructura compuesta por tres instancias: Instancia Ideológica, Instancia Política e Instancia Económica, esta última catalogada como la base de la organización social y factor determinante de los sucesos en las otras dos instancias.

Para el materialismo Histórico, la Base Económica está integrado por dos elementos: 1) Las Fuerzas Productivas y 2) Las Relaciones Sociales de Producción.

En las fuerzas productivas se incluyen: 1) Los objetos de trabajo, 2) Los medios de trabajo y 3) La fuerza de trabajo. Los objetos de trabajo y los medios de trabajo constituyen los Medios de Producción.

Para no ser doctrinarios, veamos lo que nos dice Wikipedia al respecto:

“Según la teoría marxista, los medios de producción son los instrumentos y materiales que intervienen en el proceso de trabajo. Están constituidos por las materias primas, las máquinas, las herramientas, el dinero, así como por las unidades de producción, es decir, los talleres y fábricas. También son medios de producción las oficinas, los almacenes y los vehículos de transporte. Los medios de producción son inherentes a todos los modos de producción, es decir, intervienen tanto en el sistema esclavista, como en el feudal o el capitalista. En cada uno de ellos estarán en manos de una clase social diferente. Cuando se aplican a la producción se transforman en capital, convirtiéndose entonces en instrumento de explotación de los trabajadores.”

En las Relaciones Sociales de Producción se incluyen los términos y condiciones de las interacciones de los actores para realizar el proceso productivo. Estas relaciones dependen de la forma de tenencia o propiedad de los medios de producción y determinan la forma como interactúan los tenedores de los medios en relación con los poseedores de la fuerza de trabajo, quienes no son tenedores de medios. Marx describía el fenómeno diciendo que “… el capitalista les compra con dinero el trabajo a los obreros. Estos le venden por dinero su trabajo. Pero esto no es más que la apariencia. Lo que en realidad venden los obreros al capitalista por dinero es su fuerza de trabajo. El capitalista compra esta fuerza de trabajo por un día, una semana, un mes, etc. Y, una vez comprada, la consume, haciendo que los obreros trabajen durante el tiempo estipulado.” 

Según esta teoría sociológica, cada modo de producción tiene un sistema económico de tal manera que las características de este sistema dependen o están determinadas, por las relaciones de producción. En ese sentido, la especificidad del sistema económico la impone las relaciones de producción. O sea que la identidad del sistema capitalista que corresponde al Modo de Producción Capitalista, está determinada por la propiedad privada de los medios de producción y las relaciones que de ésta se derivan, las cuales se realizan en el mercado, escenario donde se ejecuta la compra-venta de la fuerza de trabajo y las demás mercancías, por lo cual el mercado es el mecanismo que le imprime la dinámica al sistema o sea el mecanismo de funcionamiento.

En tal caso, si se toma la definición de Pinto sobre “estilo de desarrollo” y se aprecia desde la óptica del Materialismo Histórico, cuando Pinto dice que “la manera en que dentro de un determinado sistema se organizan y asignan los recursos humanos y materiales”, el autor está afirmando que dentro del mismo sistema económico de mercado, es decir manteniendo el Capitalismo, es posible cambiar la organización y asignación de las Fuerzas Productivas, o sea la fuerza de trabajo y los medios de producción. Por lo tanto, así como las Relaciones Sociales de Producción le imprimen la identidad al Sistema Económico, las Fuerzas Productivas le imprimen la identidad al Estilo de Desarrollo.

Entonces: El Desarrollo Sostenible es un Estilo de Desarrollo.

El Estilo de Desarrollo Sostenible es una propuesta alternativa de organización y asignación de las fuerzas productivas para responder a los interrogantes de qué, cómo y para quien se ha de producir en el sistema económico imperante, con la condición de que esa forma de organización y asignación, se efectúe en plena armonía con la ley natural, lo que implica equilibrio entre lo social, lo ambiental y lo económico.

En tales condiciones, la biodiversidad y su conservación, está sujeta a las características del Estilo de Desarrollo. Es claro que cada territorio tiene su propia dotación cuantitativa de especies vivas porque esto depende la ley natural; pero ya en el comportamiento humano se pueden dar los casos de conservación o destrucción de la biodiversidad, fenómeno que sí es deliberadamente producido por la especie humana, que, de manera racional y consciente, puede establecer el estilo de desarrollo apropiado para uno o el otro de los efectos contra la biodiversidad. Por tal razón, realizar un evento internacional para discutir los temas asociados a la conservación de la biodiversidad sin contemplar los aspectos inherentes al estilo de desarrollo, no pasa de ser una simple botada de corriente.

lunes, 2 de septiembre de 2024

EL PAISAJE CULTURAL REGIONAL

La iniciativa del alcalde de Cali sobre la constitución del Paisaje Cultural de la caña de azúcar, nos evoca otro caso similar muy conocido, que, posterior a la terminación del pacto mundial cafetero, se conformó en la zona territorial conocida como el eje cafetero. 

Si miramos ese caso, encontramos claramente los méritos para tal declaratoria, ya que el café, desde finales del siglo XIX, constituyó el motor de la acumulación originaria de capital en Colombia, cuyo mecanismo fue protagonizado directamente por los arrieros, agentes de la comercialización y los servicios, que sembraron las raíces para la creación de los bancos y las empresas industriales ya en siglo XX, o sea que el capitalismo entró al país gracias al café. 

Las costumbres y tradiciones de los arrieros, complementadas con la acción institucional de todo el conjunto de la organización cafetera encabezada por la federación, más el Fondo Nacional, las cooperativas y la red de compradores, conformaron un mecanismo que enraizó la cultura o idiosincrasia muy particular, que hoy todavía se conserva. El calor humano, la hospitalidad, el servicio, la amabilidad, la tradición familiar, entre otros, son patrones mentales de conducta que están arraigados en la población asentada en esa zona y que se han sostenido, a pesar de los embates de la ideología de la postmodernidad que invadió el continente después de 1980. 

Pero, parece, que el alcalde de Cali cree, que el paisaje se refiere a un efecto visual como una fotografía, sin tener en cuenta que es un marco o panorama complejo, que encierra elementos económicos, sociales, ideológicos y físico-espaciales. Si examinamos el papel de la caña de azúcar en este contexto, no encontramos mérito para declarar un paisaje cultural en torno a esta actividad. Que fue un factor relevante en la creación de una demanda de consumo regional favorable al nacimiento del polo industrial de 1958, es cierto. Pero también estaban Buenaventura, la capacidad energética de los ríos Anchicayá y Calima lo mismo que el recurso del carbón en la cordillera, además de la capacidad edafológica del valle geográfico, que ya había sido estudiada previo a la creación de la CVC, factores que bien hubieran podido ser fortalezas para crear el mismo polo industrial de la política nacional cuando introdujeron el modelo de la Cepal.

Por supuesto que no extraña la postura del alcalde, quien no ha demostrado ser el más competente para abordar e intervenir en los verdaderos problemas de territorio y se ha dedicado de manera distraída a realizar acciones que no concuerdan con los postulados la gerencia pública, hoy que tanto se necesitan, y se ha dedicado a temas intrascendentes, como este donde se contempla el paisaje cultural regional. 

martes, 27 de agosto de 2024

SE ACABÓ EL CAPITALISMO

Examinando la historia económica durante el último medio siglo a la luz de las teorías del Materialismo Histórico y la Economía Política, se aprecian fenómenos que generan interrogantes y dudas, sobre la interpretación de la realidad económica del mundo occidental, que en este período ha sido regido por la globalización. No se avizora que los conceptos utilizados en el Siglo XIX para abordar el análisis, se apliquen al pie de la letra; pues se ven hechos alejados del rigor, en el análisis económico realizado con dichos instrumentos conceptuales, de modo que surgen dudas sobre el Modo de Producción Capitalista, descrito y criticado en ese siglo, hace como doscientos años, época que se le llamó el “siglo de las luces”. 

En cuanto a las fuerzas productivas, los clásicos y particularmente Marx, no contemplaron la aparición de la microelectrónica y los efectos que esto produciría en la economía. Se ha observado la afirmación de la Economía Política, de que las fuerzas productivas son el elemento más dinámico del avance social y que el desarrollo de ellas ocasionaría cambios en toda la base económica, lo mismo que en las instancias política e ideológica;  pero, el sentido de los avances no fue previsto hace dos siglos, como ha ocurrido ahora, que los cambios ocasionados en las relaciones sociales de producción, han sido tan considerables, que modificaron la contradicción dialéctica de la que habla el Materialismo Histórico. En esa época se dijo que la contradicción se refería a que el carácter de la producción era cada vez más amplio, mientras que la apropiación del producto era cada vez más reducida. Ahora la contradicción es diferente, porque las relaciones de producción ya no son las mismas, cuando, en esa época, el capitalista, quien hacía la inversión directa de riesgo, compraba directamente fuerza de trabajo y se apropiaba de la plusvalía que generaba el proceso productivo, al realizarse el producto en el consumo final, facilitando así la acumulación en manos del propietario de los medios de producción. 

Ahora eso no ocurre al pie de la letra con el surgimiento del capitalismo rentista, que se concentró en la economía monetaria y no productiva, con fuerte intervención de los fondos de inversión encabezados por Black Rock, donde se concentra el gran volumen de la acumulación. El nicho de la riqueza hoy, no son los empresarios inversionistas en capital de riesgo, sino los capitalistas especuladores del dinero que se alimentan con la renta monetaria. 

El cambio en el Modo de Producción, que se deduce con el análisis de la Teoría del Valor o Economía Clásica, también ha sido evidenciado por analistas utilizando la Teoría Neoclásica o Teoría Marginalista, como se puede ver en las obras de Jeremy Rifkin, quien también se refiere al fin del capitalismo porque, por culpa del Internet de las Cosas, se está acabando el Costo Marginal, elemento conceptual sobre el que descansa el análisis de la teoría de los precios. Por supuesto, ese es un análisis en países desarrollados y con un método de dudoso carácter científico a la luz de la epistemología de la modernidad, que no contempla la ley natural ni la realidad del subdesarrollo. Pero ese es otro tema. 

En el Materialismo Histórico y el análisis con la Teoría del Valor en el marco de la Economía Clásica y la Economía Política, la misma realidad se aprecia pero desde otro ángulo, que es el cumplimiento de las condiciones del Modo de Producción Capitalista, las cuales ya no se están presentando, lo que permite decir que el capitalismo original que inició con la invención de la máquina de vapor, se consolidó en el siglo XIX y se fortaleció con la Revolución Francesa, ese sistema ya no está operando tal como lo describe el Materialismo Histórico. El Neoliberalismo con su esencia rentista y la economía monetaria, la presencia de la robótica, el internet y la inteligencia artificial, han creado otro Modo de Producción, con otro sistema económico, cuyo mecanismo de funcionamiento también es el mercado, pero sin la presencia del concepto clásico de la mercancía, ni con el concepto de Estado que los marxistas catalogaban como un instrumento de dominación de la burguesía para mantener las relaciones de producción. Ahora, el Estado es un simple esclavo de los especuladores internacionales del dinero, que les llaman inversores, quienes limitan el papel del organismo a ser un deudor permanente, para sostener el capitalismo rentista. 

Según la Teoría Neoclásica con su análisis marginalista, el capitalismo se acabará en el futuro cuando se llegue al costo marginal igual a cero y surgirá otro sistema que denomina “Procomún Colaborativo”; pero según las reglas del Materialismo Histórico, el capitalismo clásico ya se acabó, porque el Neoliberalismo contienen características diferentes a las del capitalismo original, por lo cual los análisis y las propuestas de políticas económicas ya no puede sustentarse con la narrativa del Siglo XX, y parece más adecuado, afirmar que se acabó el capitalismo.

jueves, 15 de agosto de 2024

EL DÍA DESPUÉS DE MAÑANA

 EL DÍA DE HOY

Ya estamos presenciado los efectos de las políticas neoliberales que desde 1980, se tomaron el poder de Estado y desde entonces, han estado acomodando el mundo capitalista a los intereses del capital financiero, que en esta época está globalizado y circula como Pedro por su casa a través de las redes electrónicas y hasta poseen satélite propio para facilitar los flujos de información por todos los lugares del mundo y la circulación de las transacciones financieras. Ha habido cambios en la base económica, que ocasionaron también modificaciones en la instancia política y, por supuesto, en la instancia ideológica.

En la ideología, se impuso el patrón mental de la postmodernidad, cuyo soporte son las leyes del mercado y como tal, rompió con los fundamentos morales y valores que descansaban sobre la ley natural. La descomposición social y la desintegración familiar que han tenido cabida en el aumento de la pobreza extrema derivada del desempleo, son causa de múltiples fenómenos de conflicto y afectaciones al clima de convivencia con el consecuencial deterioro de la calidad de vida en toda la población.

En la política, si bien se introdujo el régimen de la Democracia Participativa o semidirecta, el deterioro del Estado y el cambio en las reglas de juego modificaron el papel social del organismo que durante dos siglos se había construido. Se alteró la regla de la administración pública tradicional que venía desde finales del siglo XVIII y se convirtió el Estado, en un órgano al servicio de los especuladores internacionales del dinero, alejándose de su función natural de brindar los bienes y servicios requeridos por la comunidad como lo hizo durante dos siglos. El organismo perdió sus facultades de regir los procesos económicos y con ello la capacidad de orientar también los procesos sociales, abriéndose el camino para el desboque de la corrupción en todos los niveles, como complemento a la ola de privatización de los bienes públicos. La estructura de financiamiento del Estado cambió sustancialmente, reduciendo el organismo a ser un esclavo de la deuda y limitar la prestación de servicios a la comunidad, a la escasa disponibilidad de recursos debido a que gran parte de los ingresos tributarios, debe dedicarse al pago de la deuda.

En la base económica, hubo cambio substancial en las fuerzas productivas, que anteriormente sustentaban la acumulación de capital en el seno de la actividad productiva, con inversión directa de riesgo; ahora el mecanismo de acumulación son los papeles de renta fija canalizados a través de los fondos de inversión. Ya no es el capitalismo empresarial sino el capitalismo rentista, que ha tomado al Estado como su principal cliente, mediante la compra de títulos de deuda pública, esclavizando, de paso, al organismo a los designios del mercado de capitales, que se acompaña con el terrorismo de las calificadoras de riesgo como son Standard & Poor´s (S&P), Moody´s y Fitch Ratings (Fitch).

La política macroeconómica gira en torno al control de la inflación y con ello el incremento incontrolado del desempleo que deteriora las condiciones de vida de la clase trabajadora. El gobierno ya no es autoridad económica y el Banco de la República dejó de ser un instrumento del gobierno para regular la economía, convirtiéndose el banco central en autoridad económica y al servicio del capitalismo internacional bajo de camuflaje de una supuesta autonomía.  

La distribución inequitativa del ingreso y la concentración de la riqueza cada vez en menor número de individuos que son progresivamente más ricos, ha llegado a cifras escalofriantes y el incremento de la deuda de los Estados ya se ha hecho impagable. Los cinco fondos más grandes del mundo, encabezados por Black Rock, acumulan activos por más de 30 billones de dólares según cifras de 2023. La sola deuda del gobierno de Estados Unidos se acerca a los 35 billones de dólares en 2024 y la deuda pública colombiana en 2024 sobrepasa los 200 mil millones de dólares. Oxfam informa que, en 2023, más de 700 millones de personas en el mundo, vivían en pobreza extrema, es decir, 14 veces la población de Colombia estaba en situación de miseria, o sea cerca del 9 % de la población mundial.

EL DÍA DE MAÑANA

En 2008 se presentó el primer campanazo que comenzó en Estados Unidos con la crisis de las hipotecas y se extendió a gran parte del mundo que gira en torno a la Reserva Federal; ahora, en 2024, ya se está manifestando con los golpes previstos, cuyo núcleo es la caída de los mercados de capitales, lugares que constituyen el eje de la especulación monetaria. La caída de las bolsas es noticia diaria en el mes de agosto de 2024.

La explicación del desplome no es nueva por lo cual era previsible. Tanto la Teoría de los Precios como la Teoría del Valor, disponen de conceptos suficientes para explicar el motivo por el cual esta modalidad de capitalismo no podía perdurar en el largo plazo y ya lleva reinando cerca de medio siglo. Para ello, podemos examinar la llamada Teoría Cuantitativa del Dinero, que desde el Siglo XVI había expuesto el análisis para explicar el efecto del oro llegado a España procedente América. Más adelante, ya en el Siglo XX, el norteamericano Irving Fisher concreto la fórmula para establecer las relaciones de las variables que juegan un papel en el caso. Claro está que esa teoría fue concebida para explicar el fenómeno de los precios y la inflación en su época; pero con esa misma combinación de variables se puede explicar el fenómeno actual de la crisis del modelo neoliberal.

La causa principal del problema es el hecho de que el modelo neoliberal, convirtió el dinero en una mercancía, lo cual no es procedente, a la luz de la teoría de la Economía Política, donde se explica una razón válida. El dinero es un medio de pago, por lo cual sirve para realizar transacciones en un ciclo donde el dinero se convierte en mercancía y luego esta se convierte nuevamente en dinero casi siempre incrementado. Pero el modelo neoliberal se concentró en realizar transacciones comprando dinero y vendiendo dinero, es decir, operaciones en el mundo monetario sin relaciones con el mundo de la economía real, o sea el de los bienes y servicios, que son los que constituyen la mercancía. Según la teoría de la Economía Política, los principales atributos de la mercancía son: el valor de uso (capacidad de satisfacer una necesidad humana), el valor de cambio (precio), se elabora mediante un proceso productivo (trabajo humano) y se produce con destino al mercado (compra-venta). Pero, el dinero en sí mismo, no cuenta con estos atributos por lo cual no debe ser una mercancía.  

La contradicción dialéctica del modo de producción sufrió un cambio, ya que ahora se manifiesta mediante el desbalance entre el sector monetario y el sector real, a diferencia del capitalismo clásico donde la contradicción se expresaba en términos de la producción y la apropiación del producto. Siempre existe un equivalente o soporte del componente monetario, en el componente real de la economía, por lo cual el desbalance entre ellos, genera impacto de graves consecuencias en el largo plazo. La acumulación monetarizada a partir de las transacciones puramente monetarias, sin la contraparte en el sector real, fue incrementando en magnitud desmedida el tamaño del sector monetario, sin la necesaria compensación en el sector real donde se encuentra el volumen de productos. Cada vez el sector monetario es más grande en comparación con el sector real.

Los efectos del fenómeno se aprecian en la ecuación de Fischer: ante los incrementos del componente monetario y el rezago del componente del producto, la primera consecuencia es la inflación, que surge como mecanismo para balancear la ecuación. La inflación es el principal enemigo del capitalismo rentista, porque deteriora la ganancia real de las inversiones de renta fija. Por ello, la política macroeconómica se orienta al control de este fenómeno, para lo cual utilizan la tasa de interés de referencia que fija el banco central. En USA, la Reserva Federal (FED) estuvo durante dos años elevando la tasa de interés con ese propósito, que no logro el objetivo y en el 2024 tuvo que aceptar que la lucha contra la inflación había sido estéril. El alza desmedida de la tasa de interés, que no detiene la inflación, porque esta medida es impertinente frente a la realidad, termina disminuyendo el tamaño de la demanda agregada, propiciando la baja en las ventas de las empresas y elevando los costos de los factores. como es el caso del precio del capital; hasta que llega el punto en que la deuda se hace impagable. Al disminuir el pago de la deuda, las primeras víctimas son las entidades prestamistas, que se alimentan de los ingresos por intereses de créditos. Las noticias informan que, a mediados de 2024, en USA existían más de 60 bancos a punto de quiebra.

La siguiente etapa después de la fase de inflación y cierre de bancos, es la de recesión general de la economía. Con la afectación de las empresas por la incapacidad de pagar la deuda, se incrementa el desempleo por el cierre de estas y con ello, la contracción de la demanda agregada. Sin que haya suficientes personas con dinero para comprar, las ventas se disminuyen y se forma el circulo vicioso, que conduce a la recesión económica y la crisis generalizada.

La recesión significa caída de la tasa de ganancias y rentabilidad del capital, de modo que los operadores del sistema económico, que son quienes acuden a los mercados de capitales a solicitar recursos para financiar sus actividades empresariales, quedan sin capacidad de pago y sus acreedores reciben el golpe. Y más fuerte es el caso de los inversores (especuladores), que han colocado su capital en títulos monetarios, sin respaldo de bienes o servicios del sector real; sus inversiones quedan en el aire, limitadas a cifras en un monitor de computador,  por lo que con más fuerza reciben el impacto.

Ya en 1928 se observó el mismo fenómeno, con otras causas y en al marco de otras circunstancias, pero en cuanto al ciclo de la economía es similar. El colapso del modelo del rentismo llegará y probablemente el de ahora será en 2028, para conmemorar el siglo del evento anterior.

EL DÍA DESPUES DE MAÑANA

Las múltiples causas que a través de los medios se señalan para explicar la situación del día de hoy, algo inciden en el fenómeno; pero la causa única y definitiva, es el haber convertido en dinero en una mercancía y con ello el desbalance desmedido entre el sector real y el sector monetario. El interrogante que sigue, es entonces, sobre la forma de salir de la crisis.

En 1930 se agitó un gran debate sobre el tema y surgieron varias propuestas sobre cómo afrontar la situación, que ahora pueden servir de guía para el caso que se aproxima y que será necesario aplicar, probablemente, dentro de cinco años en adelante. Más atrás en el tiempo, las experiencias del siglo XIX cuando ocurrió la acumulación originaria del capitalismo clásico, tienen enseñanzas con validez en el mundo de hoy, aunque las condiciones históricas sean diferentes.

El derrumbe o desplome del modelo neoliberal es inminente, por los motivos ya expuestos en el análisis económico, en el marco de un fenómeno que es global; pues el capitalismo rentista se gestó en Estados Unidos, se consolidó conjuntamente con Reino Unido a través del eje Reagan-Thatcher, pero se extendió en todo el mundo occidental, o el mundo que gira en torno a la órbita de la Reserva Federal de USA. Así que la caída también tendrá esta magnitud e igualmente, el inicio se dará en Estados Unidos, como se está observando en 2024, con la extensión de la pobreza, la inflación descontrolada, la gigantesca deuda pública, la quiebra de los bancos, el aumento del desempleo y la descomposición social, todos fenómenos ampliamente difundidos por los medios de comunicación del mismo país.

El interrogante que surge inmediatamente es: ¿¿y qué vendrá después??

Una vez extendida la crisis por todos los países de la órbita señalada, ¿¿cuál será la alternativa de solución para recuperar la economía en cada país y las condiciones sociales que requiere la humanidad??

Se trata de rehacer la economía con un modelo diferente al neoliberal, que no podrá ser una reversa al capitalismo clásico, pero sí que aproveche las enseñanzas de esa historia, debidamente ajustadas a las condiciones y realidades del siglo XXI y, lógicamente, a la realidad de los países de la periferia, como en este caso de América Latina. Debe ser una construcción novedosa, con ingenio, que se aleje del paradigma tradicional ya desgastado y con mecanismos pragmáticos que respondan consecuentemente a las condiciones específicas de cada país. Las teorías de Harvard y demás centros académicos de Norteamérica y Europa, no tendrán validez. El cuarto decenio debe iniciar, como en el siglo anterior, con nuevos enfoques sobre teoría económica y nuevas propuestas sobre modelos para la recuperación económica y social de América Latina.

Aun no se observan propuestas sobre alternativas para asumir la crisis y construir las futuras condiciones de vida principalmente en Latinoamérica. Se requiere un debate amplio, objetivo y consecuente, que defina los lineamientos de lo que podrá ser el diseño de un nuevo modelo económico para la post-caída del neoliberalismo.

REFLEXIONES PARA TENER EN CUENTA

El primer aspecto que se debe contemplar es el de la preparación. Desde ahora los países deben alistarse para cuando llegue el colapso total. No se debe improvisar ni actuar desprevenidamente. Es necesario con antelación sembrar las bases de lo que será la reconstrucción económica y social.

El segundo aspecto necesario es el de la organización social y el liderazgo. Una empresa de tal magnitud requiere de una organización adecuada, principalmente en las bases, con un liderazgo apropiado de carácter civil, porque, si bien se requiere una estrategia política que conduzca el proceso y establezca las relaciones con el Estado, la esfera política tiene los riesgos de apartarse de la objetividad y la técnica a favor de intereses parciales.

Si regresamos a lo que fue la historia de la acumulación en los siglos XVII y XVIII, vemos que esta se logró mediante el esfuerzo independiente de los países, principalmente de Inglaterra, Alemania, Francia, Italia y otros. También se observa que la globalización alimentó la desigualdad y la concentración de riqueza, lo cual implica, por lógica, que el futuro debe contemplan el cierre de las economías y que cada país luche aislado por su propia acumulación. Si todos hacen los mismo, la economía mundial se reactivará más rápido.

Los hechos de la historia económica enseñan sobre las claves para restaurar la acumulación originaria en Colombia, cuyo principal factor se le atribuye al café. En todo caso lo que está claro es que se debe revitalizar el aparato productivo, o sea el fortalecimiento de los sectores primarios (extracción y cultivo) y secundarios (procesamiento, manufactura y construcción). Igualmente, los sectores terciarios que pueden atraer excedente económico de otros países, como es el caso del turismo y el aprovechamiento de los recursos naturales. 

Una de las críticas más fuertes al modelo neoliberal es el de la concentración de la riqueza con la consecuencial extensión generalizada de la pobreza. El nuevo modelo debe contemplar mecanismos para la democratización de la propiedad de los medios de producción, con sistemas empresariales competitivos y eficientes, pero con participación del mayor numero posible de propietarios. No se trata de atomizar el aparato productivo con propósitos de mercado, sino de atomizar la propiedad individual para una distribución del ingreso más equitativa.

Es necesario replantear el concepto y la aplicación del desarrollo sostenible. Desde hace medio siglo se viene hablando del tema, pero no pasa de ser una simple retórica con un discurso convincente, pero sin los mecanismos prácticos que permitan ordenar las actividades sociales y económicas en concordancia con la vida humana. Desde los años ochenta la CEPAL introdujo el concepto de Estilo de Desarrollo, como un género donde tiene cabida el estilo sostenible, pero institucionalmente no se le ha brindado la atención necesaria, porque el discurso se ha convertido en un distractor de la destrucción de la humanidad que lleva consigo el modelo neoliberal. El peso de los mercados de capital y el afán de rentabilidad financiera, se impone sobre otros factores que hacen parte del sistema económico, cuya razón de ser natural es la conservación de la especie humana.

Sin identidad cultural y sin rescatar los valores autóctonos y de la naturaleza, no es posible la reconstrucción económica y social. La globalización cultural que diseminó incontroladamente la ideología de la postmodernidad, ha sido la causa inmediata o directa más fuerte en la descomposición social, la desintegración familiar y la degradación humana, por perdida de valores de respeto la ley de la naturaleza. Eso está demostrado por varios estudios. El futuro debe contemplar el cambio en la instancia ideológica alejándose de los patrones del mercado, para recuperar los patrones de la vida humana y la naturaleza como factores de cohesión social y rectores de la conducta humana.

Finalmente, el Estado es el gran responsable de que la transformación económica y social se pueda lograr. Desde el origen de este organismo hace miles de años, el Estado siempre ha tenido la tarea de atender los asuntos de interés general y bien común, el cual ha sido manipulado con intereses políticos para conveniencia de grupos o clanes. Pero es el instrumento de propiedad social indicado para regir los procesos sociales, económicos e institucionales necesarios para lograr los fines de carácter humano. Por supuesto, necesita una arquitectura adecuada, porque la que tienen en el presente no corresponde con la necesidad del cambio. Se debe hacer un rediseño que se acomode a las estrategias de reconstrucción señaladas. Para el efecto, se necesita un régimen político acorde con los fines, ya que el régimen político es el puente que conecta la sociedad con el Estado, por lo cual debe tener un conjunto de sistemas que permitan superar las aberraciones que hoy imperan en la actividad política. Y, principalmente, se necesita una nueva administración pública que permita adoptar los procesos de gestión que conduzcan hacia el horizonte del nuevo modelo. La Administración Pública como se concibe hoy, no es el medio adecuado para la transformación, por lo que se necesita la creación de una nueva disciplina que, con carácter científico, suministre paradigmas y herramientas al gobierno para que este funcione siempre con el horizonte del cambio hacia el bien común y el beneficio social. 

lunes, 22 de julio de 2024

EL CONCEJO Y EL PODER CONSTITUYENTE

El italiano Antonio Negri le llamó “Poder Constituyente”, denominación que aquí en Colombia se ha confundido con una asamblea constituyente, pero que bien podemos denominarla de otra manera sin que produzca resquemor, la cual ya está establecida en el andamiaje institucional colombiano. Está en la ley, pero no se aplica. 

En Colombia, la intensión de Negri se puede aplicar bajo los parámetros de la democracia participativa y la descentralización política y se llega a lo mismo que pensaba el italiano. Es decir, que las decisiones que toma la Rama Administrativa del Poder Público y sus ejecutorias, se sometan a la voluntad del elector primario y las organizaciones de base, en lugar de que se haga como hoy, que las políticas se generan en las elites del centralismo bogotano. 

El Artículo 32 de la Ley 136 de 1994, modificado por el Artículo 18 de la Ley 1551 de 2012, en su numeral 11 establece que es una atribución del concejo municipal, “Garantizar el fortalecimiento de la democracia participativa y de los organismos de acción comunal”, justamente, donde se concentra el poder constituyente. Faltaría, como fase siguiente, establecer la descentralización política, la cual, en el presente, no sería viable por la inmadurez o falta de idoneidad de las organizaciones de base, donde las más indicadas son las juntas comunales, situación a la que se ha llegado, porque el centralismo bogotano no ha estado interesado en fortalecer su capacidad institucional. Lo que ha ocurrido es que los concejos están dedicados a otra cosa: en primer lugar, a pelear contra el gobierno nacional para que les mejoren sus condiciones salariales personales, y, en segundo lugar, a realizar componendas con el alcalde para que les mejore sus cuotas de burocracia y contratos, con fines también de beneficio individual. 

Entonces, no hay necesidad de tanta alharaca por el tema del poder constituyente, sino que basta con cumplir la constitución y la ley vigentes. Lo que ocurre es que las normas jurídicas son inertes y la sola expedición no dinamiza procesos, por lo cual es necesario adoptar mecanismos de gestión pública que le den vida a la ley y se logren los fines para los que fue expedida, como en este caso, que desde el nivel local se cumpla adecuadamente la relación entre el concejo y el poder constituyente.

 


lunes, 1 de julio de 2024

EL BALDON DEL CUARTO PODER

La naturaleza estableció los mecanismos que operan automáticamente movidos por la fuerza instintiva, para mantener o conservar la vida en los ámbitos donde esta se ha creado, los cuales también existen en la especie del homo sapiens, esta que, por motivo de su desarrollo cerebral, ha interferido las leyes de la naturaleza y los instrumentos instintivos para mantener la vida. Uno de esos medios de conservación, que no es invento de alguien en especial sino producto del instinto, es la comunicación, mediante la cual se regulan las interacciones entre los individuos de la especie para que todos, en conjunto, defiendan y amparen la comunidad biológica. 

La ley natural, también, es el origen de los bienes y servicios que tienen como finalidad satisfacer los requerimientos y necesidades que ha creado la misma para la subsistencia de la especie por lo cual estos tienen carácter público, como es el caso de la comunicación que da respuesta a la necesidad de interacción entre los individuos para que, entre todos, mantengan las condiciones de vida del conjunto. Por esa razón, la comunicación es un bien público, porque es de interés general y compete a todos los individuos de la especie. 

Con el tiempo, el pensamiento humano creo otros mecanismos, cuya génesis se nutre de la ley natural, pero que se abrigan con factores establecidos para lograr propósitos adicionales a los fines de la naturaleza, como es el caso del periodismo, montado sobre la necesidad pública de la comunicación, pero que se reviste de otros aditamentos ya no tan esenciales, pero impregnados de fuerzas subjetivas y propósitos particulares sin proteger el bien común. 

Así, el periodismo es una función pública, porque es de interés general y nos compete a todos, por una parte, y porque es el reflejo directo de la necesidad biológica de la comunicación entre individuos de la misma especie. No obstante, desde cuando los bienes públicos se privatizaron con fines de negocio y rentabilidad, los medios y canales por los cuales fluye la información con destino a la comunidad y con el propósito de interferir la opinión general, se alejaron de su carácter público y se concentraron en su esencia privada. 

En épocas de antaño, cuando la sociedad se liberó del yugo religioso y el pensamiento se volvió laico, bajo el concepto de libertad se extendió la práctica de utilizar la información como medio de cohesión social y de maniobrar la conducta de los individuos en el marco de la vida colectiva. No existían las TIC, por lo cual los medios de circulación de la información eran limitados y el control de estos se convirtió en un factor de poder y dominación, con capacidad de crear imaginarios a voluntad de los controladores de los mismos medios, que determinaban la conducta social, y por ello se convirtieron en un poder más, que sumaba a los tres poderes inicialmente establecidos en Estado Moderno bajo los cánones de la democracia representativa. 

Lo que diga la prensa se convirtió en un criterio de toma de decisiones y con ello de alta influencia política, por su capacidad de manipular conciencias y crear patrones culturales de alta incidencia social, hasta llegar a convertir la información en un instrumento político capaz de propiciar movimientos sociales masivos hacia fines preconcebidos, como ocurrió en la Alemania Nazi y el señor Goebbels. 

Hoy, ya se cuenta con las TIC y los medios tradicionales mercantiles han disminuido su fuerza en la instancia ideológica, pero el mecanismo social de la información para la conducción de masas, sigue siendo relevante, debido al carácter natural de su esencia, de tal manera que el periodismo, sigue siendo una función social de carácter público aunque se encuentre privatizado, por lo cual requiere de un ejercicio revestido de la ética pública y sus agentes, además, revestidos de la ética periodística, que se somete a las reglas de la objetividad, la veracidad y la evidencia. 

No obstante, la ideología de la postmodernidad, que ha acompañado todo el engranaje neoliberal desde finales del siglo XX, también ha contaminado los principios éticos que soportan la actividad profesional de esa disciplina, imponiendo por encima de la ley natural, que prevaleció en la ideología de la modernidad, la ley del mercado que hoy domina la ideología del siglo XXI. 

Casos se ven y no se pueden desconocer, en los que el ejercicio periodístico se orienta con otros propósitos diferentes a los originales de la comunicación social y los fines de interés público, como es el conocimiento de la propia realidad objetiva existente en el ámbito social por parte de todos los individuos del conglomerado humano, lo cual está conduciendo de manera vulgar a la construcción del baldón del cuarto poder. 

lunes, 17 de junio de 2024

PODER CONSTITUYENTE VS PODER CONSTITUIDO

 A propósito del escandalo del momento, derivado del planteamiento del presidente sobre el ejercicio del Poder Constituyente, nos recuerda al filósofo italiano Antonio Negri y su enfoque sobre la misma materia, que, entre otras cosas, huele a democracia directa como la de los griegos cuatro siglos AC. Claro, la tradicional ignorancia de los periodistas de los grandes medios nacionales, están hablando de una asamblea constituyente como la que hubo en 1991, promovida y auspiciada por el capitalismo financiero internacional para implantar en el país el modelo neoliberal. Pero, parece que de lo que trata el presidente, es algo muy diferente, similar a lo que dice el pensador italiano, que, precisamente, permite hacerle el quite o hacerle “ole” o hacer el “gol” a la estrategia utilizada por los neoliberales para meter a Colombia en esa debacle de dicho modelo. 

Los neoliberales tuvieron la astucia de blindar su modelo utilizando la Constitución Política. Introdujeron los mecanismos de rectoría económica e institucional a ese nivel jurídico y establecieron los instrumentos para proteger sus políticas, como es el caso de la Corte Constitucional, El Consejo de Estado y el Banco de la Republica. Así que, si alguien pretende bajar de la nube el neoliberalismo, lo destruyen por la vía jurídica. 

Pero el Poder Constituyente no es tanto un concepto jurídico sino un concepto sociológico, que va más allá del poder constituido, el cual está consagrado en la Carta Magna como máxima norma o ley de leyes, con la cual aseguran el funcionamiento del capitalismo neoliberal. El Poder Constituyente se asemeja más, a la democracia participativa y la descentralización política, esos conceptos trinados en teoría pero que en la realidad no existen en Colombia. Con el Poder Constituyente se podrían poner a funcionar las decisiones de las bases sociales, mediante políticas públicas bottom-up, lo cual significaría dejar como el ternero a los neoliberales y sus beneficiarios, que han aprovechado el esquema para desbordar la más salvaje corrupción y saqueo de los recursos públicos. 

El problema es que, para que se pueda aplicar el Poder Constituyente, no solamente hay que luchar contra el Poder Constituido, que defienden a capa y espada por las vías jurídicas y que soporta el dominio de las elites oligárquicas tradicionales mediante la constitucionalidad, sino que, además, requiere de la organización, el liderazgo y la cultura política apropiadas para el efecto, factores que son escasos en Colombia. Principalmente la cultura política donde no prime, como hoy, el interés personal, sino el interés general y el bien común, para que la ciudadanía apoye las decisiones pensando más en el pueblo, que en el beneficio individual.

Sin duda, la jugada de Petro es muy hábil, porque las elites financieras creyeron que asegurando la Constitución era suficiente para mantener el neoliberalismo; pero no se percataron que por la vía sociológica se podría encontrar una salida a la gran crisis sociopolítica, para lo cual, eso sí, se tendría que profundizar la confrontación Poder Constituyente VS Poder Constituido.  

sábado, 8 de junio de 2024

EL DILEMA DE LA ADMINISTRACION PUBLICA

A raíz del traslado de los bienes públicos del seno del Estado hacia el escenario del mercado, ocurrido en los años ochenta para efecto de implantar el modelo neoliberal, surgió la necesidad de crear una disciplina de conocimiento propia para la administración pública, que antes no era necesaria porque esta se encontraba ligada a la ciencia política. Ahora, ya ubicada en un rancho propio con sus particularidades, el proceso de conocimiento debe ajustarse a los requerimientos de orden epistemológicos, ya sea en el marco de la epistemología de la modernidad, que también podemos llamar clásica, o la epistemología de la postmodernidad que surgió también por esa misma época, concordante con el establecimiento del andamiaje neoliberal. 

Independientemente de que se aborde con uno u otro enfoque epistemológico, una disciplina de conocimiento que pretende ser científica debe cumplir ciertos requisitos en la definición de su objeto de estudio y del método que se utilice para abordar el conocimiento del objeto; pero además, los filósofos ha coincidido en que, por lo general, el método científico nunca está terminado, sino que cada vez avanza en nuevos conocimientos, por lo cual hay ciencias que datan de varios siglos atrás y aun no conocen plenamente las realidades que pretenden interpretar. Es decir, las ciencias casi siempre están en construcción y por lo tanto la administración pública también; más cuando lleva tan poco tiempo en ese proceso; pues tres decenios son nada en el marco de la historia. 

Lo especial en el caso de esta disciplina de conocimiento, es que se confunde el tema epistemológico, con la realidad de la aplicación de la misma. Justamente, la Rama Administrativa del Poder Público, es el espacio donde se aplica el conocimiento, mediante procesos institucionales que también se denominan “administración pública”. Entonces surge el interrogante: ¿¿de qué está hablando?? De la disciplina de conocimiento o del ejercicio administrativo de las instituciones del Estado. 

Por supuesto, el deber ser se refiere a la conveniencia o necesidad de que la práctica de la Rama Administrativa se realice aplicando el método científico de la disciplina; no obstante, el ejercicio de la Rama no está en manos de la ciencia sino en manos del régimen político, que es el que pone las condiciones; y la realidad institucional significa que la administración del Estado se realiza con criterio y patrones politiqueros, independientemente de la cientificidad del método que se haya construido. 

Ahora estamos frente a una especie de disyuntiva, porque la realidad, es que el logro de los fines esenciales del Estado se alcanza en la medida en que se tecnifique el ejercicio administrativo, el cual obedece más a criterios políticos y de elites, que a patrones de interés general y bien común; lo cual se podría lograr en la medida en que dichas prácticas se realicen con el método científico; pero también está la situación de que el método aún se encuentra en pañales y el aparato universitario no está respondiendo en esta materia, a su misión social de encargarse de la ciencia y la tecnología. Por supuesto, no corresponde a ninguna universidad en particular, sino a la esfera académica en general, encargarse de dilucidar el dilema de la administración pública. 

jueves, 23 de mayo de 2024

EL DERRUMBE DEL PAÍS

Quienes nacieron después de 1980, no conocieron el capitalismo clásico con el Estado del Bienestar, que existía antes de esa fecha, con políticas económicas de pleno empleo y políticas sociales humanistas. Ya su vida la han pasado dentro del capitalismo neoliberal y es lo único que conocen, motivo por el cual, les parece muy extraño y estrambótico, que hoy el gobierno actual esté tratando de desmontar las políticas neoliberales y de recuperar algunos aspectos de la función natural y biológica de la Rama Administrativa del Estado, con sentido humanista y orientado hacia el bien común. 

Desde 1958, y probablemente desde antes que no me consta, el gobierno ha estado en manos de las elites familiares, las castas y los clanes políticos que siempre han administrado la cosa pública para su propio beneficio y que ahora, en este siglo, además, aprovechando la privatización neoliberal de los bienes públicos, se han aprovechado con más fuerza para sacar las tajadas que engordan sus bolsillos. Entonces, cuando se sienten afectados sus intereses, ya sea porque cambia de mano el manejo de los recursos públicos o porque se les impide mantener el saqueo tradicional, arman el escándalo y utilizan sus aparatos ideológicos y equipos mediáticos para defender sus intereses, distorsionando la verdad ante la opinión pública, señalando otros motivos para el ataque, diferentes a la defensa de sus propios intereses. 

Cuando montaron el modelo neoliberal, que inició Virgilio Barco y consolidó Gaviria, no hubo escándalo, porque lo vendieron como la gran transformación histórica, que, a palabras de Gaviria, era el “bienvenidos al futuro”, que el mundo recién estaba conociendo y que se había basado en un ataque feroz al Estado del Bienestar, para imponer el modelo neoliberal, distorsionando o transformando el Estado Social de Derecho que inicialmente habían creado los alemanes en los años treinta.

Ahora, que el neoliberalismo está empotrado en la conciencia de la ciudadanía y que dispone de tecnología eficaz en las comunicaciones, aprovechan sus beneficiarios desplegando, también un ataque feroz, para defender sus privilegios, hoy, además, contaminados con la corrupción más putrefacta. Que se defiendan sus negociados está bien; es la conducta normal del ser humano; pero que no escondan los verdaderos motivos de su campaña de desprestigio al gobierno, que está desmontando las políticas neoliberales que tanto daño le han hecho a la comunidad nacional, principalmente por la descomposición social y la desintegración familiar, derivadas del desempleo, la concentración de la riqueza y el saqueo a los bienes públicos. Están presentando las propuestas de modificación a las políticas neoliberales como una tragedia, que para muchos es verdad porque solo conocen esta modalidad de capitalismo; pero si se profundizara en el análisis objetivo de la situación, se podría comprender que es una falacia lo que están presentando como el derrumbe del país. 

martes, 14 de mayo de 2024

EL DAÑO DEL GERENCIALISMO

Desde 1991 viene Colombia adelantando un proceso de transformación del modelo administrativo del Estado, pasando del modelo burocrático que imperó durante gran parte del siglo pasado, a la implementación del modelo gerencial, que debió tomar fuerza ya en el presente siglo. Pero hoy, en el tercer decenio del siglo, el balance es más desfavorable que favorable en materia de eficacia, eficiencia y efectividad, representada, esta última, en la solución de necesidades y problemas sociales, como rezan los fines esenciales del Estado. 

Si queremos encontrar un culpable, debemos fijar la mirada en el DAFP, cabeza del sector institucional del ramo, de donde parten las orientaciones sobre los procesos de ajuste de la gestión pública. El organismo toma de manera dogmática las recomendaciones del CLAD y con ello promueve el establecimiento de modelos y mecanismos administrativos en todos los organismos de la rama administrativa del poder público. Desconoce el DAFP, o se hace el bobo, que la administración pública es una ciencia y que como tal, contiene el método científico; tampoco reconoce que la ciencia es un medio intelectual y académico que cumple requisitos epistemológicos, mientras que la rama administrativa es un conjunto institucional que se rige por normas jurídicas, pero que tienen la obligación, si quiere, de aplicar criterios científicos en los procesos y procedimientos que le dan vida a las normas jurídicas de obligatorio cumplimiento. 

Para implementar el nuevo modelo de hacer administración pública, han tomado, calcado o copiado, al pie de la letra, el paradigma privado y a raja tabla, han introducido al interior de la administración pública las herramientas propias para navegar en el mercado, tal como lo hace la empresa privada, que es de propiedad privada y que produce bienes y servicios privados. No se detuvieron a reflexionar que los bienes y servicios públicos tienen otra dimensión diferente, donde el paradigma del mercado, copiado al pie de la letra, no genera los alcances adecuados en los instrumentos concebidos y diseñados para maximizar las ganancias de los empresarios. 

Retomaron de la gerencia privada de los años cincuenta y de los años ochenta los parámetros, aplicados principalmente en las empresas norteamericanas, y los tratan de meter a la brava en el sistema operativo de las empresas que producen bienes públicos y que pertenecen al Estado. Es el enfoque “gerencialista”, que, transcurrido un cuarto de siglo, desde la Ley 489 de 1998, no ha dejado los frutos esperado en materia de satisfacción de necesidades y problemas de la comunidad, ni de mejoramiento de las condiciones de vida, como le corresponde al organismo rector de la sociedad. En lugar de crear un paradigma, que tome los fundamentos gerenciales, pero adecuados a la función pública, que se adapten a la realidad específica tanto del país como de las características de los bienes públicos, insisten en calcar el enfoque privado al pie de la letra, más con sentido gerencialista, que con el propósito de crear un paradigma propio de gerencia pública.

Y para agravar la situación, la ESAP, establecimiento público creado con funciones universitarias y que por lo tanto está obligada a contribuir al desarrollo científico de la administración pública, se mantienen aislada de la realidad de la Rama Administrativa, el sitio donde se aplican los productos académicos que deben salir de dicha escuela, dejando a la deriva el proceso de transformación del Estado y tolerando en el ejercicio institucional el daño del gerencialismo.