La noticia de esta semana fue la realización en Cali de la Conferencia de las Partes (COP), que es el órgano rector del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB), un tratado internacional adoptado en la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro en 1992, cuya reunión se realiza cada dos años para establecer agendas, compromisos y marcos de acción orientados a la conservación de la diversidad biológica y darle un uso sostenible a la biodiversidad. No obstante, en los 32 años transcurridos, la situación de la biodiversidad y del medio ambiente en general, ha empeorado, según las opiniones de los investigadores y expertos. Es decir, parece que la creación de la Conferencia y las reuniones bianuales, poco han servido a la realidad.
Pero no es de extrañarse, como tampoco se extrañará, que después de la realizada en Cali las cosas sigan igual; pues los fenómenos de deterioro ambiental no ocurren por falta de voluntad de los actores, sino por las estructuras socioeconómicas que imperan en los países y que hoy están sometidas a las fuerzas globales y a las elites de poder mundial, cuyas decisiones se imponen al resto del planeta. Con el agravante de que los centros de poder político están en conflicto, inclusive militar, como se puede ver con los temas del BRICS y las guerras en Europa y el Medio Oriente.
Mientras el sistema neoliberal, basado en el capitalismo rentista, que destruye el aparato productivo, somete las finanzas de los Estados a ser esclavos de la deuda y se acompañe con la ideología de la postmodernidad que propicia la descomposición social y la pérdida de la dignidad humana, las tendencias contra la naturaleza y con ello la biodiversidad, no van a disminuir, sino que, por el contrario, se manifestará el agravamiento de los impactos contra el medio ambiente.
Algunos analistas advirtieron con anterioridad que, si la reunión Cali no tocaba el tema del Estilo de Desarrollo, el concepto que surgió en los años ochenta como resultado de un proyecto de la CEPAL, el evento quedaba siendo una botada de corriente internacional, de modo que desde el punto de vista turístico y los beneficios para la ciudad, ha sido un éxito rotundo; pero para la biodiversidad no quedan resultados significativos en los efectos de la COP16.
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