Ya no son años sino décadas que el país lleva hablando sobre el sistema de salud, que está a cargo del sector institucional que lleva su nombre, pero que se debía llamar sector de la enfermedad, porque en esto se concentra la discusión, más que en la salud. El asunto del sector no es tema técnico ni científico, el cual lo resuelven las facultades de medicina y ya lo tienen resuelto; el asunto es un tema de gestión pública, que no han podido resolver desde 1993, fecha en que se echó de lado el enfoque universal para adoptar el enfoque de aseguramiento, que siempre ha caminado cojo.
Lo que se aprecia según los informes institucionales y los periodísticos, es que el concepto de gestión no se ha aplicado completamente y por tanto se produce un faltante que afecta sustancialmente el logro de los objetivos. En materia de gestión pública, los procesos son tres, donde el que garantiza el logro de los objetivos es el proceso de control, justo, el que no se estableció en el pasado y parece que tampoco se está considerando para el futuro.
El proceso de control contempla un mecanismo que asegura el logro de los objetivos, de tal manera que cuando estos no se alcanzan, es porque el control está fallando, como se ha podido observar en el funcionamiento del sistema de la ley 100; y si en el nuevo diseño no se adopta un mecanismo adecuando de control, es decir eficiente, eficaz y efectivo, dentro de 20 años o menos, nuevamente estará el país lamentando lo ocurrido en el manejo de la salud.
En el modelo de gestión pública que se adoptó en Colombia desde 1991, las modalidades de control son: fiscal, disciplinario, político, social, institucional y de gestión; estos dos últimos, decisivos para el logro de los objetivos. El control de gestión, que es interno y sujeto a la calidad total, y el control institucional a cargo de la superintendencia del ramo, que según se observa, carece de las herramientas adecuadas para realizar su función y se limita solo a tramitar las PQR de los usuarios.
Así que, si se
quiere un nuevo sistema de salud capaz de satisfacer a la comunidad y que evite
incurrir en los mismos vicios del actual, independientemente de que sea
universal o aseguramiento, además de pensar en la planificación y la ejecución,
se debe pensar en el diseño de un mecanismo holístico de control que llene el
vacío en el sistema de salud.
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