lunes, 25 de noviembre de 2024

DESPETRIZACION DEL PROGRESISMO

 La cultura política colombiana, desde los orígenes de la república, se ha caracterizado por el caudillismo y el aglutinamiento de las masas al rededor del nombre de una persona, como fue la época del bolivarismo y el santanderismo, y así ha sucedido durante más de dos siglos. El proyecto político y la plataforma ideológica pasan a segundo plano y muchas veces, ni siquiera se difunden públicamente las ideas y propuestas que contienen las luchas de los personajes. El debate político se reduce a los ataques personales.

Hoy, en el tercer decenio del Siglo XXI, igualmente vemos que la llamada polarización política gira en torno a dos nombres de personas, a quienes le apuntan los ataques y las defensas de contrincantes y seguidores, cuando en el trasfondo, lo que se encierra es una confrontación de dos modelos económicos precisos, acompañados de tipos de Estado con sus propias particularidades. Por un lado, el modelo neoliberal que en el país lleva ya cerca de cuarenta años causando estragos lamentables, y por otro lado el modelo Progresista que se pretende instaurar sobre la base de un enfoque de tipo social y humano. El primero con un tipo de Estado sustentado en el enfoque financierista convertido en un simple deudor de los especuladores internacionales del dinero y victima del mercado de capitales y el segundo con un tipo de Estado sustentado en el humanismo con el rol esencial de convertirse en el mecanismo que propicie mejor justicia social.

El modelo neoliberal, cuyo núcleo de generación de riqueza y acumulación es el mercado de capitales donde navegan los rentistas con sus operaciones especulativas, hoy está sometido a lo que algunos economistas han llamado el Tecnofeudalismo, donde los agentes de la economía están esclavizados de la nube, con sus plataformas tecnológicas que navegan en el ciberespacio, y que han convertido a la nube en el núcleo de generación de ingresos rentísticos, cuyos beneficiarios son los gigantes tecnológicos que llaman las “big tech”.Es decir, el neoliberalismo, que por sus mismas contradicciones dialéctica está en proceso de consumación, a partir de la pandemia para acá tiene un factor externo que está acelerando su desenlace fatal.

El fenómeno golpea con más fuerza en los países de mayor concentración económica y poder como es el caso de Estados Unidos, de modo que a Latinoamérica llega el consabido coletazo, cuyos efectos son aun impredecibles. Pero en todo caso, es necesario considerar el alistamiento general para afrontar los golpes que la economía global produzca. Por ello el Progresismo, que propone un modelo privilegiando el aparato productivo por encima del rentismo, un Estado responsable con el manejo de los bienes públicos, un régimen político basado en la democracia participativa, un ordenamiento territorial montado sobre la descentralización política, una estructura de financiamiento del Estado alejada de la deuda pública y concentrada más en los impuesto progresivos directos y una política social alejada del financierismo para concentrar los propósitos en el humanismo, no puede estar a la sombra del nombre de una sola persona, así sea tan brillante y experto como quien hoy ocupa la presidencia del país.

El Progresismo debe sembrarse sobre el proyecto político de cambio independientemente de los nombres de las personas que han iniciado el proceso y que han permitido adelantar la etapa de aprendizaje que muchas enseñanzas deja, como todo proceso histórico. El primer gobierno del cambio es una experiencia que ha permitido el conocimiento de los avatares de la política nacional y con ello la posibilidad de aplicar los ajustes y correcciones a los errores que normalmente se producen en el comienzo de cualquier empresa social, por lo cual hoy es conveniente sacar la conclusión de que es necesario entrar en la despetrización del Progresismo. 

viernes, 8 de noviembre de 2024

LOS EFECTOS DE LA COP16

La noticia de esta semana fue la realización en Cali de la Conferencia de las Partes (COP), que es el órgano rector del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB), un tratado internacional adoptado en la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro en 1992, cuya reunión se realiza cada dos años para establecer agendas, compromisos y marcos de acción orientados a la conservación de la diversidad biológica y darle un uso sostenible a la biodiversidad. No obstante, en los 32 años transcurridos, la situación de la biodiversidad y del medio ambiente en general, ha empeorado, según las opiniones de los investigadores y expertos. Es decir, parece que la creación de la Conferencia y las reuniones bianuales, poco han servido a la realidad.

Pero no es de extrañarse, como tampoco se extrañará, que después de la realizada en Cali las cosas sigan igual; pues los fenómenos de deterioro ambiental no ocurren por falta de voluntad de los actores, sino por las estructuras socioeconómicas que imperan en los países y que hoy están sometidas a las fuerzas globales y a las elites de poder mundial, cuyas decisiones se imponen al resto del planeta. Con el agravante de que los centros de poder político están en conflicto, inclusive militar, como se puede ver con los temas del BRICS y las guerras en Europa y el Medio Oriente.

Mientras el sistema neoliberal, basado en el capitalismo rentista, que destruye el aparato productivo, somete las finanzas de los Estados a ser esclavos de la deuda y se acompañe con la ideología de la postmodernidad que propicia la descomposición social y la pérdida de la dignidad humana, las tendencias contra la naturaleza y con ello la biodiversidad, no van a disminuir, sino que, por el contrario, se manifestará el agravamiento de los impactos contra el medio ambiente.

Algunos analistas advirtieron con anterioridad que, si la reunión Cali no tocaba el tema del Estilo de Desarrollo, el concepto que surgió en los años ochenta como resultado de un proyecto de la CEPAL, el evento quedaba siendo una botada de corriente internacional, de modo que desde el punto de vista turístico y los beneficios para la ciudad, ha sido un éxito rotundo; pero para la biodiversidad no quedan resultados significativos en los efectos de la COP16.

miércoles, 6 de noviembre de 2024

EL PÉNDULO ELECTORAL DE USA

Según los resultados electorales de Estados Unidos y sin mayor profundidad investigativa, se puede deducir que también allá está operando el péndulo latinoamericano, en la elección de presidente, el cual tendría la misma causa general común para todos los países occidentales y podríamos afirmar que el derrumbe del modelo neoliberal, que está avanzando paulatinamente, ya comienza a tener las consecuencias electorales en ese país, que es la cuna del neoliberalismo. 

El descontento que producen, el desempleo, la inflación y la descomposición social, se lo achacan a los demócratas y probablemente, también las guerras, donde ese país tiene metidas las narices. Por lógicas razones, la reacción del electorado se va en contra y apoyan al candidato contrario, en este caso al republicano, sin considerar las características y riesgos de las propuestas de gobierno; más aún, cuando el candidato ha imputado las causas de la situación generalizada, a factores que su programa de gobierno pretende corregir. 

A todo esto, súmele la motivación del supremacismo norteamericano, que ya es histórico y ha estado anclado en la idiosincrasia de los habitantes, que pudo haber reactivado el discurso contra los inmigrantes latinos y las mercancías chinas, que constituyen un llamado a fortalecer el sentimiento nacionalista y el afecto por su país. Algo similar a lo que realizó Hitler en Alemania de los años 30 del siglo pasado, cuando motivó al electorado invocando la crisis económica y el mal trato que le dieron a ese país posterior a la primera guerra mundial. 

Lo cierto es que los cuarenta años de neoliberalismo y los síntomas del desplome que actualmente se están presentando, a todo el mundo occidental afectan por igual, y en Estados Unidos es el comienzo, independientemente de que sean los demócratas o los republicanos quienes ejercen el poder; pero, la reacción de la ciudadanía se va en contra del gobierno de turno. Así que no debe extrañar si el próximo año, el descontento le apunte al gobierno republicano y la añoranza se exprese a favor de los demócratas. 

No son predecibles las consecuencias del programa de Trump, en cuando a las acciones en contra de fuerzas internacionales. China no se quedará de brazos cruzados si se aplican las acciones que el candidato ha expresado; no es predecible la reacción de la OTAN si cumple sus propuestas; Rusia también tiene sus propios movimientos, así que el gobierno de USA no está solo en el mundo, sino que hay otros actores que tienen sus propios movimientos. Los BRICS siguen avanzando y no hay certeza sobre el desempeño futuro del dólar.

Por ahora el futuro es incierto, por lo cual solo se puede observar el pasado y lo cierto es que el electorado de ese país castigó a Biden, a pesar de que sus políticas fueron de corte democrático y con un significativo sentido social; probablemente, porque la ideología gringa que tradicionalmente ha sido alimentada con un sentimiento de superioridad frente al mundo, se siente mejor representado con las posturas de Trump, razón por la cual el vaivén de las olas electorales esta vez cambio de bando, presentándose como en Latinoamérica, el péndulo electoral de USA.