EL DÍA DE HOY
Ya estamos
presenciado los efectos de las políticas neoliberales que desde 1980, se
tomaron el poder de Estado y desde entonces, han estado acomodando el mundo
capitalista a los intereses del capital financiero, que en esta época está
globalizado y circula como Pedro por su casa a través de las redes electrónicas
y hasta poseen satélite propio para facilitar los flujos de información por
todos los lugares del mundo y la circulación de las transacciones financieras. Ha habido cambios en la base económica, que ocasionaron también modificaciones en la
instancia política y, por supuesto, en la instancia ideológica.
En la ideología, se
impuso el patrón mental de la postmodernidad, cuyo soporte son las leyes del
mercado y como tal, rompió con los fundamentos morales y valores que
descansaban sobre la ley natural. La descomposición social y la desintegración
familiar que han tenido cabida en el aumento de la pobreza extrema derivada del
desempleo, son causa de múltiples fenómenos de conflicto y afectaciones al
clima de convivencia con el consecuencial deterioro de la calidad de vida en
toda la población.
En la política, si
bien se introdujo el régimen de la Democracia Participativa o semidirecta, el
deterioro del Estado y el cambio en las reglas de juego modificaron el papel social
del organismo que durante dos siglos se había construido. Se alteró la regla de
la administración pública tradicional que venía desde finales del siglo XVIII y
se convirtió el Estado, en un órgano al servicio de los especuladores
internacionales del dinero, alejándose de su función natural de brindar los
bienes y servicios requeridos por la comunidad como lo hizo durante dos siglos. El
organismo perdió sus facultades de regir los procesos económicos y con ello la
capacidad de orientar también los procesos sociales, abriéndose el camino para
el desboque de la corrupción en todos los niveles, como complemento a la ola de
privatización de los bienes públicos. La estructura de financiamiento del Estado
cambió sustancialmente, reduciendo el organismo a ser un esclavo de la deuda y
limitar la prestación de servicios a la comunidad, a la escasa disponibilidad
de recursos debido a que gran parte de los ingresos tributarios, debe dedicarse
al pago de la deuda.
En la base económica, hubo cambio substancial en las fuerzas productivas, que anteriormente sustentaban la
acumulación de capital en el seno de la actividad productiva, con inversión
directa de riesgo; ahora el mecanismo de acumulación son los papeles de renta
fija canalizados a través de los fondos de inversión. Ya no es el capitalismo
empresarial sino el capitalismo rentista, que ha tomado al Estado como su
principal cliente, mediante la compra de títulos de deuda pública,
esclavizando, de paso, al organismo a los designios del mercado de capitales,
que se acompaña con el terrorismo de las calificadoras de riesgo como son Standard
& Poor´s (S&P), Moody´s y Fitch Ratings (Fitch).
La política
macroeconómica gira en torno al control de la inflación y con ello el
incremento incontrolado del desempleo que deteriora las condiciones de vida de
la clase trabajadora. El gobierno ya no es autoridad económica y el Banco de la República dejó de ser un instrumento del gobierno para regular la economía,
convirtiéndose el banco central en autoridad económica y al servicio del
capitalismo internacional bajo de camuflaje de una supuesta autonomía.
La distribución
inequitativa del ingreso y la concentración de la riqueza cada vez en menor
número de individuos que son progresivamente más ricos, ha llegado a cifras
escalofriantes y el incremento de la deuda de los Estados ya se ha hecho
impagable. Los cinco fondos más grandes del mundo, encabezados por Black Rock,
acumulan activos por más de 30 billones de dólares según cifras de 2023. La
sola deuda del gobierno de Estados Unidos se acerca a los 35 billones de
dólares en 2024 y la deuda pública colombiana en 2024 sobrepasa los 200 mil
millones de dólares. Oxfam informa que, en 2023, más de 700 millones de
personas en el mundo, vivían en pobreza extrema, es decir, 14 veces la
población de Colombia estaba en situación de miseria, o sea cerca del 9 % de la
población mundial.
EL DÍA DE MAÑANA
En 2008 se presentó
el primer campanazo que comenzó en Estados Unidos con la crisis de las
hipotecas y se extendió a gran parte del mundo que gira en torno a la Reserva
Federal; ahora, en 2024, ya se está manifestando con los golpes previstos, cuyo
núcleo es la caída de los mercados de capitales, lugares que constituyen el eje
de la especulación monetaria. La caída de las bolsas es noticia diaria en el
mes de agosto de 2024.
La explicación del
desplome no es nueva por lo cual era previsible. Tanto la Teoría de los Precios
como la Teoría del Valor, disponen de conceptos suficientes para explicar
el motivo por el cual esta modalidad de capitalismo no podía perdurar en el largo
plazo y ya lleva reinando cerca de medio siglo. Para ello, podemos examinar la
llamada Teoría Cuantitativa del Dinero, que desde el Siglo XVI había expuesto el
análisis para explicar el efecto del oro llegado a España procedente América.
Más adelante, ya en el Siglo XX, el norteamericano Irving Fisher concreto la fórmula
para establecer las relaciones de las variables que juegan un papel en el caso.
Claro está que esa teoría fue concebida para explicar el fenómeno de los
precios y la inflación en su época; pero con esa misma combinación de variables
se puede explicar el fenómeno actual de la crisis del modelo neoliberal.
La causa principal
del problema es el hecho de que el modelo neoliberal, convirtió el dinero en
una mercancía, lo cual no es procedente, a la luz de la teoría de la Economía
Política, donde se explica una razón válida. El dinero es un medio de pago, por
lo cual sirve para realizar transacciones en un ciclo donde el dinero se
convierte en mercancía y luego esta se convierte nuevamente en dinero casi
siempre incrementado. Pero el modelo neoliberal se concentró en realizar
transacciones comprando dinero y vendiendo dinero, es decir, operaciones en el
mundo monetario sin relaciones con el mundo de la economía real, o sea el de
los bienes y servicios, que son los que constituyen la mercancía. Según la teoría
de la Economía Política, los principales atributos de la mercancía son: el
valor de uso (capacidad de satisfacer una necesidad humana), el valor de cambio
(precio), se elabora mediante un proceso productivo (trabajo humano) y se produce con destino al mercado (compra-venta). Pero, el dinero en sí mismo, no
cuenta con estos atributos por lo cual no debe ser una mercancía.
La contradicción
dialéctica del modo de producción sufrió un cambio, ya que ahora se manifiesta
mediante el desbalance entre el sector monetario y el sector real, a diferencia
del capitalismo clásico donde la contradicción se expresaba en términos de la
producción y la apropiación del producto. Siempre existe un equivalente o
soporte del componente monetario, en el componente real de la economía, por lo
cual el desbalance entre ellos, genera impacto de graves consecuencias en el
largo plazo. La acumulación monetarizada a partir de las transacciones
puramente monetarias, sin la contraparte en el sector real, fue incrementando
en magnitud desmedida el tamaño del sector monetario, sin la necesaria
compensación en el sector real donde se encuentra el volumen de productos. Cada
vez el sector monetario es más grande en comparación con el sector real.
Los efectos del
fenómeno se aprecian en la ecuación de Fischer: ante los incrementos del
componente monetario y el rezago del componente del producto, la primera
consecuencia es la inflación, que surge como mecanismo para balancear la
ecuación. La inflación es el principal enemigo del capitalismo
rentista, porque deteriora la ganancia real de las inversiones de renta fija. Por
ello, la política macroeconómica se orienta al control de este fenómeno, para lo
cual utilizan la tasa de interés de referencia que fija el banco central. En
USA, la Reserva Federal (FED) estuvo durante dos años elevando la tasa de
interés con ese propósito, que no logro el objetivo y en el 2024 tuvo que
aceptar que la lucha contra la inflación había sido estéril. El alza desmedida
de la tasa de interés, que no detiene la inflación, porque esta medida es impertinente frente a la realidad, termina disminuyendo el tamaño
de la demanda agregada, propiciando la baja en las ventas de las empresas y elevando los
costos de los factores. como es el caso del precio del capital; hasta que llega el punto en
que la deuda se hace impagable. Al disminuir el pago de la deuda, las primeras
víctimas son las entidades prestamistas, que se alimentan de los ingresos por
intereses de créditos. Las noticias informan que, a mediados de 2024, en USA
existían más de 60 bancos a punto de quiebra.
La siguiente etapa
después de la fase de inflación y cierre de bancos, es la de recesión general
de la economía. Con la afectación de las empresas por la incapacidad de pagar
la deuda, se incrementa el desempleo por el cierre de estas y con ello, la
contracción de la demanda agregada. Sin que haya suficientes personas con
dinero para comprar, las ventas se disminuyen y se forma el circulo vicioso,
que conduce a la recesión económica y la crisis generalizada.
La recesión significa
caída de la tasa de ganancias y rentabilidad del capital, de modo
que los operadores del sistema económico, que son quienes acuden a los mercados
de capitales a solicitar recursos para financiar sus actividades empresariales,
quedan sin capacidad de pago y sus acreedores reciben el golpe. Y más fuerte es
el caso de los inversores (especuladores), que han colocado su capital en
títulos monetarios, sin respaldo de bienes o servicios del sector real; sus
inversiones quedan en el aire, limitadas a cifras en un monitor de computador, por lo que con más fuerza reciben el impacto.
Ya en 1928 se observó
el mismo fenómeno, con otras causas y en al marco de otras circunstancias, pero
en cuanto al ciclo de la economía es similar. El colapso del modelo del
rentismo llegará y probablemente el de ahora será en 2028, para conmemorar el
siglo del evento anterior.
EL DÍA DESPUES DE
MAÑANA
Las múltiples causas
que a través de los medios se señalan para explicar la situación del día de
hoy, algo inciden en el fenómeno; pero la causa única y definitiva, es el haber
convertido en dinero en una mercancía y con ello el desbalance desmedido entre
el sector real y el sector monetario. El interrogante que sigue, es entonces, sobre
la forma de salir de la crisis.
En 1930 se agitó un
gran debate sobre el tema y surgieron varias propuestas sobre cómo afrontar la
situación, que ahora pueden servir de guía para el caso que se aproxima y que
será necesario aplicar, probablemente, dentro de cinco años en adelante. Más atrás
en el tiempo, las experiencias del siglo XIX cuando ocurrió la acumulación
originaria del capitalismo clásico, tienen enseñanzas con validez en el mundo
de hoy, aunque las condiciones históricas sean diferentes.
El derrumbe o
desplome del modelo neoliberal es inminente, por los motivos ya expuestos en el
análisis económico, en el marco de un fenómeno que es global; pues el capitalismo
rentista se gestó en Estados Unidos, se consolidó conjuntamente con Reino Unido
a través del eje Reagan-Thatcher, pero se extendió en todo el mundo occidental,
o el mundo que gira en torno a la órbita de la Reserva Federal de USA. Así que
la caída también tendrá esta magnitud e igualmente, el inicio se dará en
Estados Unidos, como se está observando en 2024, con la extensión de
la pobreza, la inflación descontrolada, la gigantesca deuda pública, la quiebra
de los bancos, el aumento del desempleo y la descomposición social, todos
fenómenos ampliamente difundidos por los medios de comunicación del mismo país.
El interrogante que
surge inmediatamente es: ¿¿y qué vendrá después??
Una vez extendida la
crisis por todos los países de la órbita señalada, ¿¿cuál será la alternativa
de solución para recuperar la economía en cada país y las condiciones sociales
que requiere la humanidad??
Se trata de rehacer
la economía con un modelo diferente al neoliberal, que no podrá ser una reversa
al capitalismo clásico, pero sí que aproveche las enseñanzas de esa historia,
debidamente ajustadas a las condiciones y realidades del siglo XXI y,
lógicamente, a la realidad de los países de la periferia, como en este caso de
América Latina. Debe ser una construcción novedosa, con ingenio, que se aleje
del paradigma tradicional ya desgastado y con mecanismos pragmáticos que
respondan consecuentemente a las condiciones específicas de cada país. Las
teorías de Harvard y demás centros académicos de Norteamérica y Europa, no
tendrán validez. El cuarto decenio debe iniciar, como en el siglo anterior, con
nuevos enfoques sobre teoría económica y nuevas propuestas sobre modelos para
la recuperación económica y social de América Latina.
Aun no se observan propuestas sobre alternativas para asumir la crisis y construir las
futuras condiciones de vida principalmente en Latinoamérica. Se requiere un
debate amplio, objetivo y consecuente, que defina los lineamientos de lo que
podrá ser el diseño de un nuevo modelo económico para la post-caída del
neoliberalismo.
REFLEXIONES PARA
TENER EN CUENTA
El primer aspecto que
se debe contemplar es el de la preparación. Desde ahora los países deben
alistarse para cuando llegue el colapso total. No se debe improvisar ni actuar
desprevenidamente. Es necesario con antelación sembrar las bases de lo que será
la reconstrucción económica y social.
El segundo aspecto
necesario es el de la organización social y el liderazgo. Una empresa de tal
magnitud requiere de una organización adecuada, principalmente en las bases,
con un liderazgo apropiado de carácter civil, porque, si bien se requiere una
estrategia política que conduzca el proceso y establezca las relaciones con el
Estado, la esfera política tiene los riesgos de apartarse de la objetividad y
la técnica a favor de intereses parciales.
Si regresamos a lo
que fue la historia de la acumulación en los siglos XVII y XVIII, vemos que
esta se logró mediante el esfuerzo independiente de los países, principalmente de Inglaterra, Alemania, Francia, Italia y otros. También se observa que la
globalización alimentó la desigualdad y la concentración de riqueza, lo cual
implica, por lógica, que el futuro debe contemplan el cierre de las economías
y que cada país luche aislado por su propia acumulación. Si todos hacen los
mismo, la economía mundial se reactivará más rápido.
Los hechos de la
historia económica enseñan sobre las claves para restaurar la acumulación
originaria en Colombia, cuyo principal factor se le atribuye al café. En todo
caso lo que está claro es que se debe revitalizar el aparato productivo, o sea
el fortalecimiento de los sectores primarios (extracción y cultivo) y
secundarios (procesamiento, manufactura y construcción). Igualmente, los
sectores terciarios que pueden atraer excedente económico de otros países, como es el caso del turismo y el aprovechamiento de los recursos naturales.
Una de las críticas
más fuertes al modelo neoliberal es el de la concentración de la riqueza con la
consecuencial extensión generalizada de la pobreza. El nuevo modelo debe
contemplar mecanismos para la democratización de la propiedad de los medios de
producción, con sistemas empresariales competitivos y eficientes, pero con
participación del mayor numero posible de propietarios. No se trata de atomizar
el aparato productivo con propósitos de mercado, sino de atomizar la propiedad
individual para una distribución del ingreso más equitativa.
Es necesario
replantear el concepto y la aplicación del desarrollo sostenible. Desde hace
medio siglo se viene hablando del tema, pero no pasa de ser una simple retórica
con un discurso convincente, pero sin los mecanismos prácticos que permitan
ordenar las actividades sociales y económicas en concordancia con la vida
humana. Desde los años ochenta la CEPAL introdujo el concepto de Estilo de
Desarrollo, como un género donde tiene cabida el estilo sostenible, pero
institucionalmente no se le ha brindado la atención necesaria, porque el
discurso se ha convertido en un distractor de la destrucción de la humanidad
que lleva consigo el modelo neoliberal. El peso de los mercados de capital y
el afán de rentabilidad financiera, se impone sobre otros factores que hacen
parte del sistema económico, cuya razón de ser natural es la conservación de la
especie humana.
Sin identidad
cultural y sin rescatar los valores autóctonos y de la naturaleza, no es
posible la reconstrucción económica y social. La globalización cultural que
diseminó incontroladamente la ideología de la postmodernidad, ha sido la causa
inmediata o directa más fuerte en la descomposición social, la desintegración
familiar y la degradación humana, por perdida de valores de respeto la ley de
la naturaleza. Eso está demostrado por varios estudios. El futuro debe
contemplar el cambio en la instancia ideológica alejándose de los patrones del
mercado, para recuperar los patrones de la vida humana y la naturaleza como
factores de cohesión social y rectores de la conducta humana.
Finalmente,
el Estado es el gran responsable de que la transformación económica y social se
pueda lograr. Desde el origen de este organismo hace miles de años, el Estado
siempre ha tenido la tarea de atender los asuntos de interés general y bien
común, el cual ha sido manipulado con intereses políticos para conveniencia de
grupos o clanes. Pero es el instrumento de propiedad social indicado para regir
los procesos sociales, económicos e institucionales necesarios para lograr los
fines de carácter humano. Por supuesto, necesita una arquitectura adecuada,
porque la que tienen en el presente no corresponde con la necesidad del cambio.
Se debe hacer un rediseño que se acomode a las estrategias de reconstrucción
señaladas. Para el efecto, se necesita un régimen político acorde con los
fines, ya que el régimen político es el puente que conecta la sociedad con el
Estado, por lo cual debe tener un conjunto de sistemas que permitan superar las
aberraciones que hoy imperan en la actividad política. Y, principalmente, se
necesita una nueva administración pública que permita adoptar los procesos de
gestión que conduzcan hacia el horizonte del nuevo modelo. La Administración
Pública como se concibe hoy, no es el medio adecuado para la transformación,
por lo que se necesita la creación de una nueva disciplina que, con carácter
científico, suministre paradigmas y herramientas al gobierno para que este funcione siempre con el horizonte del cambio hacia el bien común y el beneficio
social.